Entre un son y un sonetillo
voy parodiando la vida,
esta vida consentida
que amamos desde chiquillo.
 
Unos actúan como pillos
o con trama parecida,
otros van en la partida
como sabios muy sencillos.
 
Unos con son de guitarra
otros repican maracas
y alguien aqui en Caracas
 
 

 
la garganta se desgarra,
para un líder defender,
con su alma y con su ser. 
 
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