Entre nosotros.
Me gusta decirle a tus ojos con la mirada;
Cómo el corazón se apacigua y se calma,
Entrando en el universo de tus locas sonrisas,
Y de tus manos tibias, y de tu piel, y de tu alma.
Nunca fue lo mismo mirarte o no mirarte,
Nunca fue común el enredarme en tus palabras,
Nunca hubo silencio que suscitara una pausa,
Para darnos cuenta de donde vienen nuestras almas.
Una vez te vi llorar, esa vez que las tardes dolían,
Dolían, y en el frio muchas veces quisiste calmarlas,
Pero no hay temblor en el universo, ni espacio,
Ni noche negra, que en su cúspide acabe con el alba.
Llegamos juntos un día, con tu perfume en el pelo,
Tus manos frías dejaron llegar las mías y supe,
Que no es el destino ni la vida, es la fe del universo.
Se acomodaron los cielos, nos trajeron un día nuestro
Nos metieron en la vida; vos y yo con cosas comunes
Vos y yo, nuestros país; en el territorio del resto.
Cómo el corazón se apacigua y se calma,
Entrando en el universo de tus locas sonrisas,
Y de tus manos tibias, y de tu piel, y de tu alma.
Nunca fue lo mismo mirarte o no mirarte,
Nunca fue común el enredarme en tus palabras,
Nunca hubo silencio que suscitara una pausa,
Para darnos cuenta de donde vienen nuestras almas.
Una vez te vi llorar, esa vez que las tardes dolían,
Dolían, y en el frio muchas veces quisiste calmarlas,
Pero no hay temblor en el universo, ni espacio,
Ni noche negra, que en su cúspide acabe con el alba.
Llegamos juntos un día, con tu perfume en el pelo,
Tus manos frías dejaron llegar las mías y supe,
Que no es el destino ni la vida, es la fe del universo.
Se acomodaron los cielos, nos trajeron un día nuestro
Nos metieron en la vida; vos y yo con cosas comunes
Vos y yo, nuestros país; en el territorio del resto.
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