El universo conspiró para encontrarte, Sentada a la orilla del mar, Con tu cabello ondeando con el viento, Observando las olas llegar. 
Tu corazón se llenó de suspiros, Al verme llegar sonriente, Cada mañana en tu cama, Dibujábamos el horizonte. 
Tus besos me sabían a miel, Tus caricias a pasión, El sol que mojaba la alcoba, Alborotaba la ilusión. 
Aquel anhelo de verte una noche más, Caminando desnuda,Y deleitando mi mirar. 
Haciéndome prisionero de tus encantos, Esclavo de tus deseos,Navegante de tu piel, Y Limosnero de tus besos. 
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