Obsesión de la idealización
¿Dónde estás?
Se convierte en una presente interrogante, mientras veo un punto fijo.
Antes de irme a dormir o cuando camino por ahí.
Te busco.
No te encuentro.
Desapareces y me enfermo.
Si tan solo esos benditos ojos estuvieran destinados a mirarme a mí, solo a mí.
Y tus labios se presionen contra los míos con anhelo y desespero.
A la vez que tus manos descansen sobre mi figura, fusionada contra la tuya.
Que tú y yo.
Tú y yo.
¿Dónde estás?
Tú y yo. Nosotros. ¿Dónde está?
Solo tú y yo.
Fue un eco que nunca sonó.
Jamás cambiará.
Fatiga mi esperanza, hambrienta de tu toque.
De tu amor, deseando escuchar tu voz.
Como una melodía armoniosa que llena mi cuerpo de seguridad y plenitud.
Tú y yo.
¿Tú y yo?
Ojalá.
20




Cargando comentarios...