EN EL JARDÍN DE LA VIDA

Cuando la brisa ríe
bailando en tus cabellos
yo sólo miro en tus ojos
si vuelan mariposas.

Pero la brisa emigra
a los desiertos inconclusos
y me devuelve la lluvia
en que las piedras florecen.

Entonces bendigo a la tierra
por tu divina belleza
y el alma se me depierta
en un arpegio festivo.

¡Ah, el camino invita
en relámpagos de fuego
y juntos vamos andando
en el jardín de la Vida.   

E.D.A
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