El que espera.
En el brote de una rama vi la fuerza,
Que en las hojas del otoño vi morir
Y vi nacer a los cardos del camino,
Para resecarse en el verano hostil.
Vi llenarse los ñires de llao llaos,
Amarillento como flores de retamas
Y Como muere un pez fuera del rio;
Vi morir el colorido de las ramas.
Caminos vi caerse a pedazos,
Hundidos en terrones de greda blanda,
Y vados de ríos borrados de la orilla,
Como se borran las huellas en las pampas.
A enjambre de golondrinas del verano;
Desaparecer con los primeros fríos,
También la agonía de las nieves,
Agazapadas entre las sombras de los filos.
Alla arriba, las Lengas anaranjadas,
Último coletazo del otoño en la espesura,
El aroma a Chapeles humedecidos
Y sombra de ñire que se desnuda.
Todo este mundo que te muestro,
Cambia como pelaje en primavera
¡Y no va cambiar el sentimiento!
Si antes de vos mi vida ya era.
Después del invierno, he de esperar
Cuando empiecen a llegar las flores nuevas
Y los retoños me tiñan el paisaje
De canto, de noches claras y de estrellas.
Y volverán los recuerdos y la lluvia
Con el ruido del techo entre sus cuerdas;
El fogón me hablara de la paciencia
Y del sabio tiempo del que espera.
Que en las hojas del otoño vi morir
Y vi nacer a los cardos del camino,
Para resecarse en el verano hostil.
Vi llenarse los ñires de llao llaos,
Amarillento como flores de retamas
Y Como muere un pez fuera del rio;
Vi morir el colorido de las ramas.
Caminos vi caerse a pedazos,
Hundidos en terrones de greda blanda,
Y vados de ríos borrados de la orilla,
Como se borran las huellas en las pampas.
A enjambre de golondrinas del verano;
Desaparecer con los primeros fríos,
También la agonía de las nieves,
Agazapadas entre las sombras de los filos.
Alla arriba, las Lengas anaranjadas,
Último coletazo del otoño en la espesura,
El aroma a Chapeles humedecidos
Y sombra de ñire que se desnuda.
Todo este mundo que te muestro,
Cambia como pelaje en primavera
¡Y no va cambiar el sentimiento!
Si antes de vos mi vida ya era.
Después del invierno, he de esperar
Cuando empiecen a llegar las flores nuevas
Y los retoños me tiñan el paisaje
De canto, de noches claras y de estrellas.
Y volverán los recuerdos y la lluvia
Con el ruido del techo entre sus cuerdas;
El fogón me hablara de la paciencia
Y del sabio tiempo del que espera.
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