A préstamo puro
fueron tus caricias,
los besos robados,
Las horas prestadas….
Tu beso en mi frente
 Tesoro guardado….
 
¡Que ingenua que fui ¡
Creí que en tu alma
Brillaba la luz
Que encendía en mí
El amor de a dos…
 
 
Tu libra de carne                         
Cobraste a mi vida…
Y  yo, enamorada,
espero tu voz
diciendo mi nombre
corriendo feliz,
Olvidando todo….
Para que tus manos
y  aquella sonrisa
se adueñen  de nuevo
de mi vida entera,
como siempre fue…

 
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