El camino que separa el trabajo de mi casa acude a los sentidos
Se viste el atardecer de pinceladas naranjas y escurridizas, el final de la jornada 
Son primero los edificios de los 70 , muy altos, aquellos que dejo atrás sin mirar de reojo
La ciudad  escupe maneras que se cruzan alrededor del inmenso parque
Paseantes aliviados caminan en direcciones opuestas  

Hierba que inunda de un verde muy oscuro los fosos de la murallas
En su día supe de historia y del siglo en que se erigieron , toscas e impávidas  

Más allá, a través del puente, la  piedra liquenada engulle a las hormigas
Otras prefieren el itinerario más largo, el que les aleja inútilmente 
Pero las hojas se bandean con las primeras horas de la noche 
El viento aúlla
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