Muy adentro,
incrustado en los huesos,
es como nuevos clavos,
otra conciencia abarca todo y pasa del cuerpo
 
Abro el corazón y cierro el corazón
depositando el objeto de mi emoción.
 
La carne apaña los huesos
casi como la manta del resucitado,
se torna lucida,
se impregna siempre al revez y pasa del alma.
 
Abro los ojos y cierro los ojos
pero a la porfía me asalta el azar.
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