El misterio del Algarrobo
Ésta es la historia de una niña llamada Bianca, que tenía 11 años de edad. Sin embargo, ella era una pequeña muy especial, ya que los médicos indicaban que era autista. Su vida, fue complicada, no había pronunciado sus primeras palabras al cumplir un año y al hablar no miraba a nadie a los ojos, sin embargo parecía gustarle mucho la música.
Bianca vivía en su propio mundo. No hablaba con nadie y muy debes en cuando se conectaba con la realidad. Ella vivía en la ciudad de Keginston con su madre y su hermano mayor Cánon. Debido a su problema, Bianca no concurría a una institución educativa ni nada que se le parezca. Dana, su madre le enseñaba en casa algunas cosas necesarias para la vida y nada más. Su padre Cristóbal, falleció el año en que Bianca nació.
Una noche oscura y calurosa, la madre de Bianca llevó a su hija a caminar un rato por el parque, para que respirara aire fresco. Al recorrer el lugar, Bianca escuchó una voz grave y agria que provenía de un árbol algarrobo. Dana observó que una anciana vestida con arapos negros y viejos saludaba a Bianca con una tierna y calurosa sonrisa, y cantaba cada vez más fuerte para que la escuchen.
La pequeña niña quedó asombrada con el canto de la ancianita, que al cantar describía a su pueblo y cada una de las hojas del algarrobo donde estaba sentada.
Al regresar a su casa, Dana acostó a Bianca en su cama y observó que la niña estaba muy excitada y se esforzaba por cantar como aquella anciana que habían visto en el parque. Las palabras le salían temblorosas y fuertes. Estaba tomando contacto con la vida real. Allí, Dana comprendió que la música era un estímulo al que Bianca respondía.
Al otro día, Bianca volvió a su mundo y estaba mucho mas tranquila. A pesar de que ya no cantaba, seguía pensando en el precioso canto de la anciana.
Esa misma noche, Dana volvió a llevar a su hija a caminar, pero la anciana ya no se encontraba allí. Era tanta la decepción de Bianca que en su rostro le caían lagrimas por las mejillas. Se rumoreaba que la ancianita había fallecido el día anterior.
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Al regresar a su hogar, muy triste, Bianca se acostó suavemente en su cama y delante de ella, observó una sombra, una extraña sombra. Debido a su problema, Bianca no podía observarla mejor pero notó que tenía la misma cara y forma que la anciana que había conocido días atrás. La imagen era un poco borrosa, pero clara. Al asomarse un poco más la anciana le dijo a Bianca con una voz dulce y suave:
- Tuve que partir, sin poder despedirme de mi árbol algarrobo, sin dejar a nadie en su cuidado, sin que nadie le cantara cada noche como solía hacerlo yo. Sus hojas se están secando y parece estar doblándose cada vez más. Necesito que alguien cuide de él como lo hacía yo. Conozco tu problema, pero debes ayudarme. Eres la personita que he seleccionado para que cuide del mayor tesoro que tenía durante mi vida en la tierra. Por favor Bianca, tú puedes hacerlo.
Esto dijo la anciana y su imagen fue desapareciendo entre las paredes coloridas de la habitación de niña.
Bianca, aunque no pudo entender del todo a la anciana, sabía que hacer. Ya estaba oscureciendo, cuando Bianca, con cuidado abrió las puertas de su hogar y sin que su madre se diera cuenta, se dirigió hacia el parque donde se encontraba el viejo árbol de la anciana.
Aunque mucho le costó a Bianca llegar hasta allí, pudo encontrar y reconocer el algarrobo. Se sentó en la hermosa muralla de piedras rústicas que rodeaba el viejo árbol y empezó a cantar. Aunque la niña no lo notaba, el parque se llenó de gente al ver a la pequeña niña que sin poder mirar a nadie a los ojos, cantaba sin parar la misma canción que solía cantar la anciana.
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Dana, muy preocupada, aviso a la policía por la pérdida de su hija, no la encontraba por ninguna parte. El hermano de Bianca trataba de calmarla diciéndole que quizás había salido a pasear y que ya volvería, pero tal era la angustia, que Dana decidió salir a buscarla ella misma, mientras que Cánon, se quedaba cuidando su hogar para ver si llegaba la niña. Al asombrarse con el canto de su hija, Dana no podía creer lo que estaba viendo. La niña que tanto le costó criar, estaba cantando maravillosamente, siendo vista por muchísimas personas del pueblo. Dana, lloraba de la alegría, mientras Bianca al mirarla, la saludaba, sin mirarla a los ojos pero con esa sonrisa tan deslumbrante y cálida logró emocionar a todo su pueblo. Y así termina ésta preciosa historia que desde ese día, todo el pueblo recordó, a la pequeña niña de 11 años, que logró superar su problema, y Bianca cumplió con lo que le había pedido la ancianita, sin dejar que el algarrobo se seque y cada tarde, después del oscurecer, salía de su hogar, acompañada de su familia y cantaba hasta dejar a todo el pueblo con una sonrisa en sus corazones.
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