EL MERO ACONTECER  

Yo era Presidente
de un gran país gigante.

Pensaba en la grandeza
y el brillo del poder.

Algunos envidiosos
decían ¡"qué farsante"!

Tenía mil proyectos
y cosas por hacer.

Y las enfermedades
dormían a mis pies.

Hundí a los idiotas
por ser irrelevantes.

Un día un virus loco
nubló el amanecer.

Más yo moví los hilos
del mero acontecer.

El virus no nos toca
decía en voz radiante

y críticas llovieron
¡malditos han de ser!

Ahora soy cadáver,
no hay nada más que hacer.

 
E.D.A 
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