“Tratemos pues de conservar la salud, de no tener prejuicios, de tener pasiones, de hacer que contribuyan a nuestra felicidad, de sustituir nuestras pasiones por inclinaciones, de conservar celosamente nuestras ilusiones, de ser virtuosos, de no arrepentirnos jamás, de alejar de nosotros las ideas tristes y de no permitir nunca a nuestro corazón que conserve una chispa de inclinación por alguien cuya inclinación disminuye y que nos deja de amar. En fin, pensemos en cultivar la inclinación hacia el estudio una inclinación que hace que nuestra felicidad dependa únicamente de nosotros mismos. Preservémonos de la ambición y, sobre todo, sepamos bien lo que queremos ser; dedicamos el camino que queremos tomar para pasar nuestra vida y tratemos de sembrarlo de flores.” 
Fragmento de “Discurso Sobre la Felicidad” de Émilie du Châtelet

¿Habrá cumplido su deseo la Madame? ¿O simplemente lo dicho por ella es una utopía en nuestra sociedad actual? ¿Tanto nos importa lo que pueda pensar el resto de los que conviven con nosotros en este planeta?

La primera pregunta no la sabremos responder, porque la francesa falleció en el año 1749 acompañada del genio Voltaire (ex-pareja y mejor amigo con quien convivió hasta su muerte); la segunda y tercera pregunta se responden de forma afirmativa por quien escribe.

Que la actual sociedad capitalista nos hizo más individualista no es ningún descubrimiento; que siempre pensemos en nosotros primeros antes que en el prójimo tampoco es ninguna novedad. ¿Pero, entonces por qué nos importa tanto lo que piensa el resto de nosotros? En la vida, uno se cruza con gente con autoestima altísima que en algún momento choca con una pared por no poder “caerle bien a alguien” o “sentirse rechazado siempre por la misma mujer que él/ella ama”. Los que somos de autoestima regular/baja vivimos acostumbrados con las decepciones y los golpes, es como que ya estamos “curtidos” ¿no? ¿Y saben que es lo peor de todo esto? Que por más que queramos cambiar nuestra actitud, percepción, o lo que sea con respecto a la sociedad y el comportamiento de ella (y el nuestro obviamente), es como que cada vez se hace más complicado.

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Hablo desde la experiencia: estoy cansado de que me hagan 750 mil veces las mismas críticas, y miren que he mejorado a comparación de años anteriores jajaja, pero parece que si no sos el modelito estándar de la actual sociedad, los soldaditos se enojan. ¿Por qué tenemos que ser distintos para caerle bien a cierta gente, o para estar en pareja con alguien? ¿Por qué tenemos que mostrar una careta falsa que odiamos mostrar en sociedad, si al llegar a nuestras casas lo primero que hago es sentirme decepcionado conmigo mismo por no mostrar quien soy? ¿Por qué los que justamente salimos de la “estandarización” somos los más manipulables? Y con esto último me refiero a que nuestra familia, amigos, pareja/chonga, jefe/a, lo que sea, sabe la fibra que tiene que tocar de nosotros para que uno haga al final lo que el otro desea. Más allá del hartazgo que todas estas situaciones generan, uno entiende que si no se amolda a la sociedad, está afuera; ¿y saben una cosa? Ya me canse de “bajarme los pantalones” por gente que no se si merece la pena.

¿Saben qué respondo cuando alguien me pregunta si soy feliz? Respondo siempre que no, porque digo la verdad; para que les voy a mentir, si la gente cercana a mi me vive cuestionando todo lo que hago o digo ¿Vieron que dificil es ser alguien que mea afuera del tarro?

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