El derecho que no aprovechamos
Cuando compramos una membresía en algún club privado, es común que se busque aprovechar al máximo todas las facilidades que este te brinda, por ejemplo, si el club tiene gimnasio, asistes al de ahí, muy raro sería que aparte de la membresía del club, pagaras la de un gimnasio. O si ahí ofrecen clases de natación, y quieres aprender, me parecería muy raro que no las aprovecharas. Sería un tanto ilógico seguir pagando una alta mensualidad por algo que no se aprovecha. Incluso me parecería un tanto incoherente que un miembro de dicho club asistiera a la gerencia del mismo exigiendo que no sabe jugar tenis y que por eso perdió un torneo cuando anterior a este se ofrecieron clases. Algo parecido ocurre cotidianamente en nuestra sociedad. La Constitución Mexicana nos dota de múltiples derechos, entre ellos el derecho al voto, característica fundamental del sistema democrático que suponemos tener en México. A pesar de que gran mayoría de los países existentes tienen este sistema, debemos valorarlo, ya que hay, todavía, lugares en donde no se cuenta con este privilegio.
Ahora, dejo a un lado la analogía establecida en el párrafo anterior, y haciendo alusión al título del este ensayo establezco lo siguiente, estoy de acuerdo que los mexicanos, aunque a veces no parece, tenemos muchos derechos que ya vienen “incluidos” por así decirlo, en el momento en el que nacimos en México y recibimos la respectiva nacionalidad. Pero si ya vienen incluidos, ósea, no hay que pelear por ellos, por que no aprovecharlos todos. Me parece absurdo pensar como la gente se abstiene a votar, por que dejar en manos de otros la decisión de tu municipio, de tu estado o de tu país, por qué “autocallarte”,por qué no hacer una diferencia, poner un granito de arena en el cambio que esperas para tu país. Inclusive si la política te es indiferente, no esperas nada del futuro representante y en verdad todo, como coloquialmente se dice, “te vale”, deberías aprovechar este derecho por el simple echo de que no tienes que levantarte a pelear por el como en muchos lugares del mundo.
Por otro lado, el no votar puede significar el descontento de una sociedad con los postulantes elegidos por los partidos, referente a esto comparto lo siguiente, obtenido de un artículo escrito por Diego García Vélez, en SPDnoticias.com, El no votar ha sido una forma válida pero riesgosa de expresar inconformidad con la clase política, es una expresión de la apatía social, misma que puede llegar a transformarse en auto marginación del sistema. En algún tiempo existieron propuestas de modificar las normas electorales a fin de hacer una promoción para que la participación ciudadana fuera más efectiva, tratando de modificar la percepción de lo que el voto significa, incluso se pretendía la aplicación de medidas que asignaran consecuencias punitivas a quien se abstuviera de votar en algún proceso electoral determinado, pero que puede ser más punitivo en una democracia para quien tiene la obligación y el derecho de no votar que el auto flagelo de no ejercer el privilegio de participar emitiendo sufragio alguno.
El llamado a no votar y caer en esa trampa no hace otra cosa más que darle fuerza, conscientemente o no, a las peligrosas posturas autoritarias que lo que menos quieren es que el ciudadano tenga el poder de decisión, pues a todas luces va en contra de sus intereses, un pueblo que participa es una gran amenaza para todo aquel individuo o grupo para los que la debilidad institucional va en contra de su personalización y de su propia agenda. Como sociedad tenemos por delante el gran reto de fortalecer los mecanismos de exigencia y encontrar dentro del marco normativo las vías idóneas para darle seguimiento a nuestras exigencias, pero todo tiene un inicio, muy bien podemos como ciudadanía representando a la sociedad en su conjunto detonar el cambio en la ya próxima jornada
electoral. Seamos congruentes, participación ciudadana no es andar por las calles rompiendo vidrios y haciendo desmanes cubiertos los rostros con paliacates o pasamontañas, jamás la libre expresión debiera atentar contra el libre tránsito, si no que por medio de las oportunidades que ya tenemos por el simple echo de ser mexicano.
El no votar por insatisfacción, solo traerá como consecuencia que se beneficie el partido que va en la punta y que se perjudiquen todos los pequeños partidos o aquellos en la base de la pirámide. Si no estás de acuerdo con algún partido o con ninguno, lo mejor que debes hacer es votar. Votar por el que menos de disguste, o votar por el contrincante del que mas choque con tus ideales, pero sin duda lo que debes hacer, es votar, levantar tu voz, apoyar a los similares a ti. El cambio lo hacemos todos. Aprovechemos este gran y valioso derecho del voto.
Ahora, dejo a un lado la analogía establecida en el párrafo anterior, y haciendo alusión al título del este ensayo establezco lo siguiente, estoy de acuerdo que los mexicanos, aunque a veces no parece, tenemos muchos derechos que ya vienen “incluidos” por así decirlo, en el momento en el que nacimos en México y recibimos la respectiva nacionalidad. Pero si ya vienen incluidos, ósea, no hay que pelear por ellos, por que no aprovecharlos todos. Me parece absurdo pensar como la gente se abstiene a votar, por que dejar en manos de otros la decisión de tu municipio, de tu estado o de tu país, por qué “autocallarte”,por qué no hacer una diferencia, poner un granito de arena en el cambio que esperas para tu país. Inclusive si la política te es indiferente, no esperas nada del futuro representante y en verdad todo, como coloquialmente se dice, “te vale”, deberías aprovechar este derecho por el simple echo de que no tienes que levantarte a pelear por el como en muchos lugares del mundo.
Por otro lado, el no votar puede significar el descontento de una sociedad con los postulantes elegidos por los partidos, referente a esto comparto lo siguiente, obtenido de un artículo escrito por Diego García Vélez, en SPDnoticias.com, El no votar ha sido una forma válida pero riesgosa de expresar inconformidad con la clase política, es una expresión de la apatía social, misma que puede llegar a transformarse en auto marginación del sistema. En algún tiempo existieron propuestas de modificar las normas electorales a fin de hacer una promoción para que la participación ciudadana fuera más efectiva, tratando de modificar la percepción de lo que el voto significa, incluso se pretendía la aplicación de medidas que asignaran consecuencias punitivas a quien se abstuviera de votar en algún proceso electoral determinado, pero que puede ser más punitivo en una democracia para quien tiene la obligación y el derecho de no votar que el auto flagelo de no ejercer el privilegio de participar emitiendo sufragio alguno.
El llamado a no votar y caer en esa trampa no hace otra cosa más que darle fuerza, conscientemente o no, a las peligrosas posturas autoritarias que lo que menos quieren es que el ciudadano tenga el poder de decisión, pues a todas luces va en contra de sus intereses, un pueblo que participa es una gran amenaza para todo aquel individuo o grupo para los que la debilidad institucional va en contra de su personalización y de su propia agenda. Como sociedad tenemos por delante el gran reto de fortalecer los mecanismos de exigencia y encontrar dentro del marco normativo las vías idóneas para darle seguimiento a nuestras exigencias, pero todo tiene un inicio, muy bien podemos como ciudadanía representando a la sociedad en su conjunto detonar el cambio en la ya próxima jornada
electoral. Seamos congruentes, participación ciudadana no es andar por las calles rompiendo vidrios y haciendo desmanes cubiertos los rostros con paliacates o pasamontañas, jamás la libre expresión debiera atentar contra el libre tránsito, si no que por medio de las oportunidades que ya tenemos por el simple echo de ser mexicano.
El no votar por insatisfacción, solo traerá como consecuencia que se beneficie el partido que va en la punta y que se perjudiquen todos los pequeños partidos o aquellos en la base de la pirámide. Si no estás de acuerdo con algún partido o con ninguno, lo mejor que debes hacer es votar. Votar por el que menos de disguste, o votar por el contrincante del que mas choque con tus ideales, pero sin duda lo que debes hacer, es votar, levantar tu voz, apoyar a los similares a ti. El cambio lo hacemos todos. Aprovechemos este gran y valioso derecho del voto.
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