EL CORDÓN PLATEADO
Entre la neblina, fría y espesa, miró a su mama y se abrazaron efusivamente con una intensa alegría. Ella con sus manos la retiro suavemente, al sentir la emoción que la dominaba.
—hija no me abraces tanto, que no puedo llevarte conmigo.
— ¡mama y ya llegaste al cielo! ¿Cómo es?
—no mija, todavía no he llegado.
—y a mi tío José, lo has visto.
—si a él lo encontré y me dijo: “menos mal que llegaste, aquí estoy muy solo”.
Y luego la vio marcharse entre las brumas, agitando su mano y sonriéndole y ella despertó llorando. Sentada sobre su cama, colocándose una mano en el abdomen al sentir un dolor profundo del ombligo hacia la boca del estómago. El dolor desgarro sus entrañas como si le halaran algo desde muy adentro y sintió que ese algo se rompía.
— ¡Mi mama! Gritó.
— ¿Qué paso que paso? Musito Antonio quien se despertó desconcertado
— ¡Mi mamá!… ¡mi mamá!
Repetía incesantemente su mujer. Cinco minutos después le llaman por teléfono para decirle: “tu mama acaba de morir”.
—hija no me abraces tanto, que no puedo llevarte conmigo.
— ¡mama y ya llegaste al cielo! ¿Cómo es?
—no mija, todavía no he llegado.
—y a mi tío José, lo has visto.
—si a él lo encontré y me dijo: “menos mal que llegaste, aquí estoy muy solo”.
Y luego la vio marcharse entre las brumas, agitando su mano y sonriéndole y ella despertó llorando. Sentada sobre su cama, colocándose una mano en el abdomen al sentir un dolor profundo del ombligo hacia la boca del estómago. El dolor desgarro sus entrañas como si le halaran algo desde muy adentro y sintió que ese algo se rompía.
— ¡Mi mama! Gritó.
— ¿Qué paso que paso? Musito Antonio quien se despertó desconcertado
— ¡Mi mamá!… ¡mi mamá!
Repetía incesantemente su mujer. Cinco minutos después le llaman por teléfono para decirle: “tu mama acaba de morir”.
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