Aquel árbol que yo viera,
no daba flores ni frutos,
Ni era buena su madera,
era un árbol, como muchos.
 
Sin embargo eran sus hojas,
pendientes de finas ramas,
que atrajeron mi atención,
cuando las vi que danzaban.
y era tan  sutil la danza
 tanta armonía de ver!
  De entretenida que estaba
 partió, sin mi, el viejo tren.
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