EGONOICO
Yo controlo el descontrol,
nadie me paga por ello.
Es una cuestión de estilo.
Las información es desverificable
según la estrategia a seguir.
Yo descorruptizo
y administro sanciones;
Todas ellas, permanecen
en el suspiro protoético
de la sombra.
Me gusta el juego de palitroques
y que los palos a derribar
sean escogidos en el rito eleccionario.

Yo descontrolo los cauces institucionales
en piruetas aleatorias
según el efecto desverificable.
de la caída.
¡Soy el mensaje oculto de las campanas
bajo las fecas
de palomas desplumadas!
Las redes ceden
al paso de mi helicóptero.
Mis funcionarios lo saben.
más solo ejecutan órdenes
en el hedor del reciclaje.
¡Qué gusto me da ver caer
los palitroques en el barro!
Un fantasma de sangre me recuerda
que algún día mis manos se agitaron.
Hoy,
solo miro con mis vacías cuencas
el holocausto de las utopías.
Los cabellos ondulantes
de la heroica poesía
me producen un sopor inconcluso.
Y más aún, como lo sugiere
la rata plenipotenciaria del Imperio;
no me parece buena idea
ocupar la peineta de oro
con incrustaciones de diamantes
sobre mi cráneo enmohecido.

E.D.A
4400

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