Dos cigarros que se consumen en la noche y dos miradas diciendose adiós, volviendo a ser dos extraños   envueltos en el humo que parte al infinito como su amor, sin testigos, solo la luna al horizonte ve partir con tristeza a cada uno, que la vida sea larga y permita unir de nuevo esos caminos, un recuerdo nunca muere y más si vive como un pensamiento, entre sueños te vuelvo a tener, son tantas las ganas de ver y saberte aunque se que estás mejor sin migo.
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