Dulce atardecer
El cielo se ha tornado
un dulce océano de fuego,
cada nube es una ola, cada gota de lluvia, un nuevo comienzo,
puro, sin un atisbo de maldad, sin un ápice de oscuridad.
A través de las olas aún se siente el calor del padre, y su sonrisa,
reflejada en la madre.
Cuando todo ha comenzado, el tiempo se detiene;
el cielo se ha partido en dos,
entonces, el fluir del alma del mundo, desemboca en la tierra.
Sólo estruendo, sólo luz, sólo llanto, sólo arrullo.
El fuego del cielo, ahora ha vuelto a la tierra,
y comienza a oscurecer,
y el padre se despide entre las olas,
y la madre nos reconforta sobre su cama de estrellas.
Nos mecemos en su cuna de viento,
abrigados al calor de la tierra,
arrullados por la tormenta que arrecia,
porque no existe otra forma de conciliar el dulce sueño,
para aquellos que nacieron al sur del mundo,
que el oír palpitar,
al corazón de la tierra.
 
                                                                                                                       Aqua  
2930

Cargando comentarios...