Disonancias que perturban mi paz efímera vol. 1
Disonancias que perturban mi paz efímera vol. 1
Cuanto deseo cambiar tantas cosas de mí, ser un poco diferente. Qué difícil es enunciar con palabras lo que se siente, y que tonto me siento al intentarlo, no quiero sonar patético, que pena sentiría si alguien lo viera así, es un deseo que tengo desde hace mucho y, se hace un poco difícil, mas no imposible.
Reflexionar sobre uno mismo no es fácil, siempre estará esa barrera que impone nuestro orgullo, una vocecita que nos susurra cosas al oído, esa parte de nuestro ser que siempre nos intentara hacer ver como el menos culpable. “Lo peor de la soledad es que trae un cara a cara con uno mismo”, pensar y examinar nuestras acciones sin ese sesgo que nos aliviana el corazón, es espinoso.
Que fructífero seria verme desde otros ojos, conversar un rato conmigo, y que sencillo seria ver mis errores. Es irónico que otras personas puedan ver nuestros declives más fácilmente que nosotros mismos, pero es por eso, no existe un sesgo cuando son otros ojos los que lo notan. Cuando amas a alguien se hace aún más difícil, decirle sus errores a la otra persona que amas no es fácil, pones una parte de tu sentir en el otro, ahora eres tú el que se sesga y se auto convence que sus acciones no son tan nocivas, soy más partidario en expresar las cosas de forma directa, sean buenas o malas es correcto decirlas, por eso estoy declamando mi deseo de ver mis errores y acciones desde otros ojos, para ver si esta disonancia algún día mengua.
No sé si el deseo de quererme juzgar desde otra perspectiva sea algo correcto, tal vez me haga perder el horizonte de lo que creo que es correcto, pero es un riesgo que estoy dispuesto a correr, dejar el orgullo a un lado nunca será tarea fácil, nos sobre pesa de una manera que no entendemos, “El orgullo engendra al tirano. El orgullo, cuando inútilmente ha llegado a acumular imprudencias y excesos, remontándose sobre el más alto pináculo, se precipita en un abismo de males, del que no hay posibilidad de salir”. El orgullo siempre hará parte de nuestras longevas vidas, virtud llamaría yo, al hombre que es capaz de suprimirla en el momento correcto, porque este mismo orgullo nos limita a ver esto que llamamos la realidad. Y me refiero a usarla en el momento correcto porque estoy seguro que el orgullo no solo es capaz de acumular cosas malas, también nos ayuda a entender nuestro lugar como individuos. El orgullo es culpable de algunos males, como lo es la guerra, la mayoría de guerra se inicia por orgullo, esto solo nos hace caer en un abismo lleno de penumbra y soledad, “Si eres orgulloso conviene que ames la soledad; los orgullosos siempre se quedan solos”. Estoy por creer que el orgullo trae más cosas malas que buenas, el orgullo aleja a las personas, nos ofusca de pedir perdón, de decirle a alguien el amor que sentimos, de ver nuestros errores, Como quisiera ser ese hombre que tiene la virtud de controlar su orgullo.
Cuanto deseo cambiar tantas cosas de mí, ser un poco diferente. Qué difícil es enunciar con palabras lo que se siente, y que tonto me siento al intentarlo, no quiero sonar patético, que pena sentiría si alguien lo viera así, es un deseo que tengo desde hace mucho y, se hace un poco difícil, mas no imposible.
Reflexionar sobre uno mismo no es fácil, siempre estará esa barrera que impone nuestro orgullo, una vocecita que nos susurra cosas al oído, esa parte de nuestro ser que siempre nos intentara hacer ver como el menos culpable. “Lo peor de la soledad es que trae un cara a cara con uno mismo”, pensar y examinar nuestras acciones sin ese sesgo que nos aliviana el corazón, es espinoso.
Que fructífero seria verme desde otros ojos, conversar un rato conmigo, y que sencillo seria ver mis errores. Es irónico que otras personas puedan ver nuestros declives más fácilmente que nosotros mismos, pero es por eso, no existe un sesgo cuando son otros ojos los que lo notan. Cuando amas a alguien se hace aún más difícil, decirle sus errores a la otra persona que amas no es fácil, pones una parte de tu sentir en el otro, ahora eres tú el que se sesga y se auto convence que sus acciones no son tan nocivas, soy más partidario en expresar las cosas de forma directa, sean buenas o malas es correcto decirlas, por eso estoy declamando mi deseo de ver mis errores y acciones desde otros ojos, para ver si esta disonancia algún día mengua.
No sé si el deseo de quererme juzgar desde otra perspectiva sea algo correcto, tal vez me haga perder el horizonte de lo que creo que es correcto, pero es un riesgo que estoy dispuesto a correr, dejar el orgullo a un lado nunca será tarea fácil, nos sobre pesa de una manera que no entendemos, “El orgullo engendra al tirano. El orgullo, cuando inútilmente ha llegado a acumular imprudencias y excesos, remontándose sobre el más alto pináculo, se precipita en un abismo de males, del que no hay posibilidad de salir”. El orgullo siempre hará parte de nuestras longevas vidas, virtud llamaría yo, al hombre que es capaz de suprimirla en el momento correcto, porque este mismo orgullo nos limita a ver esto que llamamos la realidad. Y me refiero a usarla en el momento correcto porque estoy seguro que el orgullo no solo es capaz de acumular cosas malas, también nos ayuda a entender nuestro lugar como individuos. El orgullo es culpable de algunos males, como lo es la guerra, la mayoría de guerra se inicia por orgullo, esto solo nos hace caer en un abismo lleno de penumbra y soledad, “Si eres orgulloso conviene que ames la soledad; los orgullosos siempre se quedan solos”. Estoy por creer que el orgullo trae más cosas malas que buenas, el orgullo aleja a las personas, nos ofusca de pedir perdón, de decirle a alguien el amor que sentimos, de ver nuestros errores, Como quisiera ser ese hombre que tiene la virtud de controlar su orgullo.
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