DICOTOMÍA ESPONTÁNEA II: MÉTODO BÁSICO DE MEDICIÓN.-
La siesta de invierno a la intemperie
y el atroz verano en la caldera,
la sonrisa tierna del esclavo
entre cajas de vino y mortadela,
la primera vez que la pupila
acaricia una salvaje primavera,
la violencia sencilla de aquel fuego
que le lame la entrepierna a esta existencia,
cuando el brutal silencio ardía el ojo
y la música llovía notas nuevas;
leña mojada y churrascos,
viento y cabelleras,
grillos cantando sus trovas
en la hermosa y desolada estepa…
Las palancas y sus nidos,
o aquel día que asumimos la conciencia
de la rosca y de las ruedas,
de las formas y del ácido
de lo frágil de la forma y la apariencia.
Tomar la birra y guardar el poema en la botella,
arrojarla con bronca y muchas ganas,
capaz que el azar me hace la gamba y llega.
Girar la tierra mientras marcho
y creer que marchamos sin dar vueltas,
la mirada horrible hasta el vacío
que te arranca jirones de inocencia…
Y vos que te vas mientras te veo,
y yo que me alejo adentro de una espera,
besos dentro de besos y otro beso
donde brille la liturgia de esa escena…
Besos dentro de besos, y uno aparte
donde vibren tus delicias y mi esperma...
Y un “vos y yo” pasando frío
En la altura del carajo que lo alberga.
CEMENTO.-
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