DIBUJO
DIBUJO
Dibujar los ornatos del silencio
el viento de la respiración nocturna
la estela de luz
de la mirada tenue
Llegar a los ojos de esperanza
Insensatamente
proyectada a tu mirada
de cielo libre y llama olorosa
de las mieles firmes
El río corre en su meditación de rosas
el alma se acerca
a su lenguaje desatado por el viento
El río desemboca en la ventana azul
y se lanza al misterio
del faro que lo sueña
Como la flor secreta, es tu alma intacta
tejida en la imaginación
de las miradas
tu ternura es un verso
que trae una palabra diferente
para tu boca
que clama el refugio exiliado
de mi primer encuentro
Vuela la alegría de los senos
esos que cantaron como clarines
antes del contorno de la herida
Cuando te llamo,
el silencio espera triunfante
el río crece entre nosotros
La poesía está unida al bosque
la cabaña reposa en las horas del universo perseguido
y el rebaño de los astros
rebana nuestras risas
bellos campos ondulan
las nubes
sobre las piernas infatigables
del mundo cotidiano
porque sabemos
incendiar el beso
embotellado de navíos y crepúsculos.
José Honorio Martínez Ochoa
Dibujar los ornatos del silencio
el viento de la respiración nocturna
la estela de luz
de la mirada tenue
Llegar a los ojos de esperanza
Insensatamente
proyectada a tu mirada
de cielo libre y llama olorosa
de las mieles firmes
El río corre en su meditación de rosas
el alma se acerca
a su lenguaje desatado por el viento
El río desemboca en la ventana azul
y se lanza al misterio
del faro que lo sueña
Como la flor secreta, es tu alma intacta
tejida en la imaginación
de las miradas
tu ternura es un verso
que trae una palabra diferente
para tu boca
que clama el refugio exiliado
de mi primer encuentro
Vuela la alegría de los senos
esos que cantaron como clarines
antes del contorno de la herida
Cuando te llamo,
el silencio espera triunfante
el río crece entre nosotros
La poesía está unida al bosque
la cabaña reposa en las horas del universo perseguido
y el rebaño de los astros
rebana nuestras risas
bellos campos ondulan
las nubes
sobre las piernas infatigables
del mundo cotidiano
porque sabemos
incendiar el beso
embotellado de navíos y crepúsculos.
José Honorio Martínez Ochoa
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