DETRÁS DEL CRISTAL
Allí has estado detrás de la ventana…
Sintiendo el frío…
Derramando lágrimas,
Que ocultan en la pared de tus labios,
Aquellos ladrillos,
Sueltos
De humedad.
Allí me observas detrás del cristal…
Mientras escucho un murmullo,
Que supongo de tu voz…
Que supones que he acariciado en tus ojos.
La tarde se oculta…
Y nuestras diferencias caen entre gotas.
Diminutas como el reencuentro.
Oscuras como el cielo venidero.
Claras,
Porque has terminado la frase,
Suspensiva y sin esmero.
Tus dedos dejan marcas difusas…
Se diluyen,
Y el tiempo es excusa detrás del muro.
Mi voz se reencuentra con el pasado…
Cubriéndose de lustros,
De melodías que dejan pétalos…
Presentimientos,
Que juzgan los destinos…
De aquellas gotas,
De aquel olvido privado.
Allí te observo desde el cristal…
Y no he de escucharte ahora
Ni entre el monólogo de mi invención.
He trepado las escalas entre nubes,
Y acuarelas en cartón…
Donde no existen rostros definidos,
Besos que se extingan…
En los restos divididos.
Allí me observas detrás del cristal…
O creo tal vez…
Seas solo mi temor,
Una presencia atada.
Cuando amanezca por la mañana…
¿Serás aun esa imagen de tierra…
Serás aun el respirar del turpial,
En la flor madura?
¿Serás el amanecer impredecible,
En la violencia divina,
De aquella ternura y espacio sideral…
Que arde en el rozar de nuestro dolor?
De nuestros cuerpos…
Aun helados de lluvia,
Aun impenetrables,
De suturas.
Allí he estado detrás de la ventana…
Sintiendo el frío…
Derramando máscaras,
Que ocultan en las fibras de mi piel,
El polvo de la lucha perdida,
Postales de nuestras caricias vanas.
Luis J. Cabré
Sintiendo el frío…
Derramando lágrimas,
Que ocultan en la pared de tus labios,
Aquellos ladrillos,
Sueltos
De humedad.
Allí me observas detrás del cristal…
Mientras escucho un murmullo,
Que supongo de tu voz…
Que supones que he acariciado en tus ojos.
La tarde se oculta…
Y nuestras diferencias caen entre gotas.
Diminutas como el reencuentro.
Oscuras como el cielo venidero.
Claras,
Porque has terminado la frase,
Suspensiva y sin esmero.
Tus dedos dejan marcas difusas…
Se diluyen,
Y el tiempo es excusa detrás del muro.
Mi voz se reencuentra con el pasado…
Cubriéndose de lustros,
De melodías que dejan pétalos…
Presentimientos,
Que juzgan los destinos…
De aquellas gotas,
De aquel olvido privado.
Allí te observo desde el cristal…
Y no he de escucharte ahora
Ni entre el monólogo de mi invención.
He trepado las escalas entre nubes,
Y acuarelas en cartón…
Donde no existen rostros definidos,
Besos que se extingan…
En los restos divididos.
Allí me observas detrás del cristal…
O creo tal vez…
Seas solo mi temor,
Una presencia atada.
Cuando amanezca por la mañana…
¿Serás aun esa imagen de tierra…
Serás aun el respirar del turpial,
En la flor madura?
¿Serás el amanecer impredecible,
En la violencia divina,
De aquella ternura y espacio sideral…
Que arde en el rozar de nuestro dolor?
De nuestros cuerpos…
Aun helados de lluvia,
Aun impenetrables,
De suturas.
Allí he estado detrás de la ventana…
Sintiendo el frío…
Derramando máscaras,
Que ocultan en las fibras de mi piel,
El polvo de la lucha perdida,
Postales de nuestras caricias vanas.
Luis J. Cabré
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