Cada vez que estuve perdida,  me encontré,
purgando mi vida en un papel.
Desojándome como arbol seco,
se desprenden de mi retazos de alma,
portales directos a un interior,
y a mi espalda, otoño eterno
de escamas pensantes o  tristes,
melancólicas con ira o felices, vuelan,
esperando que una mirada sensible
les aliviane el peso que llevan.
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