Con la mortaja de sueños y la garganta rasgada me escabullo entre las sombras. Espía terrible de las horas de calma en un espiral infinito que clama venganza. Cuando quieras me saludas, cuando puedas me besas, cuando puedas...
Por las mañanas despierto cansado, por las noches me enredo despierto, y los elíxires oscuros duermen una siesta. Cada tarde es una agonía que se sufre en las soledades. Para qué confundirse con un millón de palabras que se pierden entre el viento. Las partículas de gritos se esfuman entre los dedos. Podríamos amarnos y luego abandonarnos.
Noches en vela, cabellos que vuelan, llantos mudos ocultos en un abrazo.
Y al otro día, entre risas, todo se aleja olvidado por un vaso de veneno.
Llantos
Perezas
Último suspiro
Y los bostezos de convierten en voces.
Voces
Voces
Mañana, terribles palabras
palabras, palabras
Continúa la escasés de alimentos para esta famélica alma.    
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