Veo a través de mi ventana, mas allá del bosque seco por el invierno otra ventana que se mira a lo lejos… Y la miro fijamente, no es de  nadie y mucho menos de otra casa, pero cuando la miro con detenimiento veo un mundo de colores invertidos donde el césped es morado,los troncos de los arboles son turquesas y las hojas son negras, no existe la clorofila, ni la lluvia, pero  cae  escarcha.

El cielo es transparente y a través de este puedo ver las constelaciones y hasta los planetas antes nunca imaginados, a través de esta ventana hay un mundo donde no es necesario que  escampe y salga el sol para que se pueda ver el arco iris, porque el arco de colores ya está incluido en mi iris.

Mis pupilas se dilatan por curiosidad, tratando de navegar en el mar color plata que veo a través de mi ventana, en este puedo ver los querubines que nadan en lo profundo.
Este lugar no es tan bello como la nueva Jerusalén pero  puedo pensar que también es creación divina.
La arena es rosada  y se parece al azúcar pero convertida en algodón, este es un lugar muy  secreto. No existe el tiempo, ni pasado y mucho menos el futuro; solo existe el presente ya que es un regalo aunque lo veo tos los días… pero es solo a través de mis pupilas. 
Las flores son  botones que solo brotan  en la noche, y cada pétalo tiene un color diferente que brillan con el reflejo de la luna.
La brisa es mas espesa y el presente es mas largo, las montanas se mueven y los lagos son salados.

 No es solo Ezequiel el  dueño de las visiones.
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