Lo Inmarcesible
Desde el primer instante, su voz meliflua, envolvió mi corazón con una dulzura inefable, como si aquel primer encuentro tuviera algo etéreo como si no tuviera explicación en este mundo. Lo que empezó con un simple "hola" se transformó en limerencia, una atracción profunda e intensa que nació por pura serendipia sin buscarla o esperarla. En cada gesto existía un arrebol, un ligero rubor delatando mis sentimientos. Y su mirada reflejaba una iridiscencia, llena de emociones. Su elocuencia no solo estaba en sus palabras sino también en los silencios compartidos aunque sabiamos nuestro amor era efimero. Y así poco a poco quedo en mi alma al inmarcesible.
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