Hace mucho tiempo que no hablaba del vacío que siente mi alma, yo sé que no he estado sola en esta lucha y sé también que he perdido gente importante en mi vida, así como “amigos que decían serlo”.
Lo realmente triste es que aunque este rodeada de personas que me aman, no es suficiente para mí, anoche después de muchos años pedí morir recuerdo la última vez que se lo pedí a mi mejor amiga eso paso aproximadamente 4 años atrás, la llamé por teléfono y le pregunte si sabía de algún tipo de sustancia que pudiera matar rápido y sin dolor (cabe mencionar que ambas somos QFB), ella me respondió que lo más probable es que si existiera después pregunto ¿para que la quieres? conteste para morir “soy tan cobarde que quiero irme rápido pero sin dolor” además le pedí que estuviera allí porque me aterra la  idea de morir sola y la muy cabrona me dijo: ay si tú que chingona mientras yo me quedo con el trauma y tendré que  dar explicaciones a tu familia, eso me hizo reír.
Hoy entiendo que ella notaba lo anormal de mi petición, en ese tiempo ya estaba con mi tratamiento farmacológico para un Trastorno mental llamado: Trastorno Límite de Personalidad lo que básicamente es NO TENER CONTROL DE LAS EMOCIONES, porque los neurotransmisores de mi cerebro no se captan de formas adecuadas o no se segregan, no tienen una idea de lo que significa estar en un tratamiento farmacológico (obvio solo los que padecen alguna condición mental), tomar antidepresivos que te deprimen más, tomar fármacos que te hacen sentir como un cuerpo sin voluntad y hueco como si tu alma te hubiera abandonado.
Como mi amiga se negó a ayudarme a morir rápido comencé a maquilar en mi mente ideas suicidas fallidas, claro  sino no estaría escribiendo esto, uno de mis primeros intentos fue darme un tiro en la cabeza y no pude pensé “cuanta cobardía ni esto puedo hacer bien”.
Después empezaron los excesos alcoholismo donde yo bebía diario sin importar donde dormiría o que podría pasarme pues esta es una forma rápida de huir del dolor que carcome el alma y la vida.
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Cada exceso me llevaba a otro más sin darme cuenta que esos excesos eran llamadas de atención donde lo único que buscaba era olvidar y no sentir tanto dolor que no sabía y aun no sé de dónde viene, pero además era una manera de atentar contra mi vida porque me expuse a muchísimos peligros en la calle. Nunca percibí lo peligroso que era exponerme hasta que un día mi tratamiento farmacológico me dio un poco de claridad y me di cuenta que llevaba años “enferma” y que mi vida era una mierda que había desperdiciado mi vida en cosas tontas y en excesos eso provoco en mí una gran depresión y un camino que elegir pero me sentía sin rumbo pues ya no sabía quién era yo. Yo estaba perdida es más ni siquiera podía reconocerme al mirarme al espejo en un shok tan fuerte estar consiente de mi pasado, mi presente y mi futuro lo que me  llevo a intentar querer morir con más ganas y entonces comenzó la carrera por buscar la manera de dormir para siempre, me empastille varias veces con todos mis fármacos mezclados con alcohol pero solo me producían vómito, pare dos veces en el hospital por mis tonterías, la última vez que pare en el hospital decidí por voluntad propia buscar ayuda así que llame a INSTITUTO NACIONAL DE PSIQUIATRÍA, donde confirmación el trastorno y me asignaron una Psiquiatra citándome el día 24 de Diciembre pidiéndome que estuviera acompañada en Instituto, el diagnóstico en la  primera vista con la psiquiatra asignada fue internarme unos tres meses pero yo no quise y llore de impotencia, como no di la autorización para internarme me enviaron ese mismo día al FRAY BERNARDINO un lugar triste y horrible, cuando le dije a mi papá que me mandaron al Fray él lloro por mí, por mi culpa eso me hizo sentir miserable.
En el Fray me trataron como retrasada mental, supongo es el procedimiento dijeron que sí ameritaba internarme por mi reciente intento de suicido pero no me lo recomendaba pues a su punto de vista podría salir más trastornada y me fui a casa de mis papás a pasar una de las navidades más triste de mi vida, ese día me jure que no volvería ver llorar a mi padre de nuevo por mí.
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Obviamente como en cualquier familia lo primero que paso cuando decidieron inmiscuirse en mi trastorno fue negarlo y decir que todo eran ideas mías generadas por mi mente, que echándole ganas iba a salir a delante y me surgieron dejar mis fármacos y yo hice caso y la abstinencia me produjo depresión profunda no quería salir de la casa ni bañarme, ni comer, solo buscaba dormir para olvidar mi dolor, sumado a eso beber y beber.
De nuevo regrese a los fármacos mi familia entendió que eran necesarios para mí y dejaron de criticarme por pensar: que las personas en general quieren matarme, que siento ataques de ansiedad y pánico de la nada, trataron y tratan de entender mi depresión y mi enojo y la ira y la risa y de nuevo la tristeza. Alguna vez me preguntaron que si algún día me había sentido feliz y dije no nunca, lo que se aproximó a felicidad fue el nacimiento de mi sobrino.
Hoy después de 3 Psiquiatras 11 psicólogos y 7 años diagnosticados y en tratamiento me siento hueca, de nuevo no sé quién soy, lo más triste es que me aumentaron las dosis de mis fármacos y me enviaron uno nuevo para la bipolaridad o como la Psiquiatra lo llamo estabilizador de ánimo.
No tengo alguna meta a corto plazo y tampoco le encuentro sentido a la vida, quiero dormir y no despertar, deseo desaparecer para no ser una carga para mi pareja, ni para mi familia, no tengo alma, estoy seca y hueca.
Y de las personas que espero más apoyo no lo siento, seguro lo tengo pero no lo siento.
De nuevo siento tanta soledad aunque estoy acompañada, voy a terapia sigo al pie de la letra la administración de fármacos, sé que la lucha es eterna y seguro esto es parte de adaptarme a la nueva medicación, llevo 7 años consiente de la lucha de ser TLP y trato de esforzarme por aprender a ser “normal” pero cuesta mucho esto que a veces siento que me va a vencer.
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Esto lo dedico a las personas que padecen alguna condición mental no importa que tan oscuro este ese pozo sin fondo en el cual estamos sumergidos, si nuestra fuerza y voluntad nos ayudaran a tener una vida más estable, jamás argumentaré que es fácil pues cada recaída duele y se siente como si las terapias y los fármacos no nos ayudaran, pero pensemos en la sociedad en general si ellos “son personas sanas” se deprimen, tienen excesos, sufren ansiedad o no tienen vidas felices. Porque nosotros que padecemos una condición mental no habríamos de sentirnos mal y porque quienes nos rodean “se espantan de lo que nos sucede o de quienes somos”.
Los invito a ser valientes y no dejar sus terapias y sus fármacos y quienes no tienen la posibilidad de pagarlo por su cuenta existen instituciones de apoyo o el IMSS e ISSSTE para la medicación pero que no quede en ustedes, porque yo sé que cada uno tiene la fuerza para salir adelante y ser una motivación y ejemplo para todos aquellos que se enredan la vida por cosas triviales.
 
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