Declaración de Intenciones
Recuerdo
en mis horas de reposo /
las últimas palabras de la tarde/
las guardo secretamente en el paladar de mi oído /
como quien degusta a escondidas un bombón fino /
que se derrite entre los dedos /
Me sorprende su dulzura lenta /
y lo hondo que me habita /
temo convertirme en adicta o devota /
de ese remanso que pronuncia mi nombre /
todos los días /
con sabor a caramelo tibio /
de menta con miel /
y no querer desprenderme nunca más /
de su voz/
sabor a café recién molido/
Sé del filo invisible de la distancia /
y de la espera larga del agua a la sombra /
de los pasos infatigables del que siempre camina con nosotros /
como un perro callado /
fundiéndose con el aire /
Ya tengo edad para sentir la voluntad de ser valiente /
para dejar caer los escudos y las lanzas /
quiero darme el permiso de volver a sentir la sangre despierta /
la vida latiendo /
con un deseo sencillo de alegría /
esta vez con la frescura de quien vuelve del campo /
la ropa oliendo a hierbabuena y a buen descanso /
dispuesta a creer otra vez /
a dejarme convencer /
Porque el dolor saca lustre /
y aún cuando nadie nos puede contar el mañana /
la vida —terca y clara— /
despliega sus alas /
y continúa con esperanza. //
12.02.2026

Cargando comentarios...