Atravez del cristal puedo verte
Lisa y transparente, allí reflejada
Erguida en tu propio mundo, inerte
Sentimientos ambiguos
En tu alma velada.
 
Tendida sobre la arena
Forjas en imágenes tu propio destino.
Inteligible, sublime, como una aparición.
 
Allí donde las sombras nacen.
Dónde todo está oculto,
Te has aferrado a la soledad
A su placer y a su castigo.
 
Contemplando el poniente con ojos ciegos,
No puedes verte a ti misma como a una rosa salvaje
De rara belleza.
 
La diosa, de la luz imaginaria
Duerme custodiada
Por centenares de sueños en su lecho
 Ilusionada
Atrapada en suspiros, aclama ser liberada.
 
El viento en su corazón de cristal, llora y aúlla
En delirio su existencia, a la realidad expuesta.
 
Fúnebre, lecho de sensación madura,
Donde muere la inocencia,
Donde expira, y pierde la cordura.
 
La princesa eterna del país de la fantasia
 
KV 
5010

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