¿De qué te arrepientes?
El arrepentimiento, ese sentimiento de que haber tomado una simple decisión de forma distinta habría hecho que hoy tu vida sea otra. Que tu vida no tenga ni un cuarto de los problemas que hoy tienes. Que tu vida no se base solo en pensar ¿Y si hubiera…? El arrepentimiento del actuar humano es casi tan natural como <>. Somos seres racionales, todo lo que realizamos lo hacemos bajo una esfera “intelectual” aunque muchas veces esto no parece ser así…
Tomamos cientos de decisiones al día. ¿Qué me voy a poner? Creo que la remera blanca resalta más mi campera, que por cierto es nueva. Espero que todos lo noten. ¿Qué haré de comer? Ya estoy cansado de siempre lo mismo. ¿Debo asistir a clases? La verdad que hoy no me apetece. ¿Y si empiezo el gimnasio? No vendría mal ponerse en forma. Claramente, algunas de estas decisiones son más banales que otras:
¿Debería escribirle a esta persona? Parece que está mejor sin mí. ¿Qué carrera voy a estudiar?. ¿Y si no es lo mío?. ¿Para qué voy a escribirle? Ya tendremos tiempo algún otro día. ¿Debería renunciar? Creo que este trabajo no me llena, quiero explorar otras posibilidades. ¿Y si estudio fuera de mi ciudad? ¿Y si me separo? ¿Y si…?
Podría hacer una lista interminable del millar de decisiones que tomamos, y tomaremos, a lo largo de la vida. En este momento estamos tomando decisiones, yo decidí escribir y vos decidiste leer.
Inevitablemente, el obrar humano lleva al arrepentimiento, es una especie de tortura planeada por algún ser malévolo en alguna parte del universo, o quizás es una bendición puesta en nuestra consciencia que nos hace permitir crecer al dudar de lo que hacemos. La posición que tomas respecto al tema, nuevamente como era de esperar, es una decisión.
El hecho de tener más de una posibilidad conlleva inevitablemente en algún momento de la vida, cuando las cosas vayan mal, lo cual <> nos hará pensar en ¿Y si hubiera decidido…?
Al final pareciera que la libertad de elección nos lleva inevitablemente al arrepentimiento sin saber que si hubiéramos tomado esa otra posición distinta, igual te hubieras arrepentido. El ciclo se repite.
El ser humano cuando las cosas no van del todo bien se castiga pensando en que existía una <> y que somos nosotros y solo nosotros los culpables de que esto no sea así.
La realidad es que nadie sabe qué es lo que lo hará feliz. Debemos comprender que el “arrepentimiento” no es algo estático, no es un ladrillo que se colocó en la pared de un viejo edificio de más de 100 años de antigüedad, el arrepentimiento es más bien la pintura que lo recubre, es algo que si nosotros lo deseamos, puede cambiar. O al menos puede cambiar la forma en que lo interpretamos.
Cuando las cosas van mal te arrepientes de todo lo que hiciste, hasta de cosas que quizás no tenías el control en absoluto pero igual sientes cierta culpa. Es normal, pero debemos comprender nuevamente que esto no será estático. En algún momento dado, tu vida puede retomar un rumbo que te guste, y probablemente ya no te arrepientas de <>. La situación sigue siendo la misma, no viajaste al pasado ni cambiaste nada, el contexto es el mismo, todo es lo mismo. Solamente cambiaste tu forma de verlo. Entendiste que esas decisiones del pasado, que considerabas dignas de arrepentimiento, te llevaron a donde estás hoy. O a dónde te llevarán mañana.
Tomamos cientos de decisiones al día. ¿Qué me voy a poner? Creo que la remera blanca resalta más mi campera, que por cierto es nueva. Espero que todos lo noten. ¿Qué haré de comer? Ya estoy cansado de siempre lo mismo. ¿Debo asistir a clases? La verdad que hoy no me apetece. ¿Y si empiezo el gimnasio? No vendría mal ponerse en forma. Claramente, algunas de estas decisiones son más banales que otras:
¿Debería escribirle a esta persona? Parece que está mejor sin mí. ¿Qué carrera voy a estudiar?. ¿Y si no es lo mío?. ¿Para qué voy a escribirle? Ya tendremos tiempo algún otro día. ¿Debería renunciar? Creo que este trabajo no me llena, quiero explorar otras posibilidades. ¿Y si estudio fuera de mi ciudad? ¿Y si me separo? ¿Y si…?
Podría hacer una lista interminable del millar de decisiones que tomamos, y tomaremos, a lo largo de la vida. En este momento estamos tomando decisiones, yo decidí escribir y vos decidiste leer.
Inevitablemente, el obrar humano lleva al arrepentimiento, es una especie de tortura planeada por algún ser malévolo en alguna parte del universo, o quizás es una bendición puesta en nuestra consciencia que nos hace permitir crecer al dudar de lo que hacemos. La posición que tomas respecto al tema, nuevamente como era de esperar, es una decisión.
El hecho de tener más de una posibilidad conlleva inevitablemente en algún momento de la vida, cuando las cosas vayan mal, lo cual <
Al final pareciera que la libertad de elección nos lleva inevitablemente al arrepentimiento sin saber que si hubiéramos tomado esa otra posición distinta, igual te hubieras arrepentido. El ciclo se repite.
El ser humano cuando las cosas no van del todo bien se castiga pensando en que existía una <
La realidad es que nadie sabe qué es lo que lo hará feliz. Debemos comprender que el “arrepentimiento” no es algo estático, no es un ladrillo que se colocó en la pared de un viejo edificio de más de 100 años de antigüedad, el arrepentimiento es más bien la pintura que lo recubre, es algo que si nosotros lo deseamos, puede cambiar. O al menos puede cambiar la forma en que lo interpretamos.
Cuando las cosas van mal te arrepientes de todo lo que hiciste, hasta de cosas que quizás no tenías el control en absoluto pero igual sientes cierta culpa. Es normal, pero debemos comprender nuevamente que esto no será estático. En algún momento dado, tu vida puede retomar un rumbo que te guste, y probablemente ya no te arrepientas de <
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