Cuento salido de no sé donde
Esta vez no sabia lo que se le ocurriría, escribía solo por diversión y sin saber muy bien hacia donde se dirigía su pensamiento. Su hermana miraba televisión y ella trataba de escribir algo que valiera la pena, el día lluvioso la había mantenido ocupada afuera entre estudios, libros y asistir a conferencias y se empeñaba en continuar estando “en actividad”. Si no lo hacia pronto se deprimiría o se ensimismaría como habitualmente lo hacia, mas no quería volver sobre lo mismo, ilusionarse, deprimirse o lo peor imaginarse cien mil y un situaciones q probablemente nunca ocurrirían. En esos trances, su mente divagaba y en sus construcciones ficticias ella era libre, segura y todo se desarrollaba sin ninguna traba posible. En esas ficciones sus más potenciales deseos se concretaban y era feliz o se liberaba de lo q normalmente la ataba o asfixiaba, lo q no le permitía expresarse o simplemente ser natural y se encerraba…
Caminaba por la calle abstraída, pensando en q todo había terminado, en q jamás lo volvería a ver, los recuerdos la atormentaban pero más q nada su determinación, la decisión final, ¿había sido ella? Retrotrayéndose, cayó en la cuenta q durante meses había avizorado la idea y que lo acontecido fue una conjunción de cosas, una sumatoria de circunstancias q confluyeron en ese final. Pensó o creyó q se estaba despidiendo de él desde el momento mismo en q decidió dar un giro y continuar…Sin embargo, volvió y desde allí fue la caída. Confió en su fortaleza y no resistió, a pesar de q en el fondo sabia q era necesaria, había pensado en estar hasta el final, ¿q final? Pensado en estar hasta las últimas consecuencias, realmente querría haber estado más tiempo. No podía concebir como había llegado a esa situación.
Caminaba por la calle Artigas, y no había un lugar donde no hubiera un recuerdo; “es lo q pasa con las ciudades chicas, lo bueno es q puede adquirir otro significado, de ahora en más los lugares van a adquirir otro significado”. La plaza Ramírez, los rincones de la misma, los bancos dentro de los caminos, ¿Quién no tiene recuerdos ahí? Es un lugar inevitable, pasar por ahí es imprescindible. Otros lugares como la placita San martín eran más significativos y arrastraban imágenes más cotidianas, más cercanas. El boulevard 12 de Octubre y el encuentro, donde se combinaban las disquisiciones filosóficas y la intimidad afloraba, se sentían partícipes de una historia q trascendía los lugares, las circunstancias, la gente alrededor y pasaba el tiempo entre murmullos, el canto de los pájaros y el movimiento de los árboles, el tiempo no pasaba en verdad y no creían q pasaba, porque estaban sumergidos en la clemencia de un universo sin fin, paralelo al q algunos llaman real.
De pronto recordaba el principio, cuando la rescató de un sufrimiento q la venia persiguiendo desde hacía años, llegaba en el momento justo, en la circunstancia precisa q la mancaría en adelante. Muchas noches acumuladas, días transcurridos a la luz de un secreto, él la había llevado por recovecos misteriosos, escabrosos; le había mostrado otra ciudad oculta, desconocida, donde los personajes q la atravesaban eran cada vez más extraños, o ¿es q la verdad los transfiguraba? Los detalles, cada mínimo detalle, ahora tenia la fuerza suficiente para transportarla a aquellas reminiscencias de un pasado q ya no volvería a ser y q en ese momento quizás tampoco respondía a lo q realmente fue. Tendría q vivir el momento otra vez y eso era imposible, nada se recupera en todo su esplendor, no obstante algo tiene q permanecer, o no estaría escribiendo estas
Caminaba por la calle abstraída, pensando en q todo había terminado, en q jamás lo volvería a ver, los recuerdos la atormentaban pero más q nada su determinación, la decisión final, ¿había sido ella? Retrotrayéndose, cayó en la cuenta q durante meses había avizorado la idea y que lo acontecido fue una conjunción de cosas, una sumatoria de circunstancias q confluyeron en ese final. Pensó o creyó q se estaba despidiendo de él desde el momento mismo en q decidió dar un giro y continuar…Sin embargo, volvió y desde allí fue la caída. Confió en su fortaleza y no resistió, a pesar de q en el fondo sabia q era necesaria, había pensado en estar hasta el final, ¿q final? Pensado en estar hasta las últimas consecuencias, realmente querría haber estado más tiempo. No podía concebir como había llegado a esa situación.
Caminaba por la calle Artigas, y no había un lugar donde no hubiera un recuerdo; “es lo q pasa con las ciudades chicas, lo bueno es q puede adquirir otro significado, de ahora en más los lugares van a adquirir otro significado”. La plaza Ramírez, los rincones de la misma, los bancos dentro de los caminos, ¿Quién no tiene recuerdos ahí? Es un lugar inevitable, pasar por ahí es imprescindible. Otros lugares como la placita San martín eran más significativos y arrastraban imágenes más cotidianas, más cercanas. El boulevard 12 de Octubre y el encuentro, donde se combinaban las disquisiciones filosóficas y la intimidad afloraba, se sentían partícipes de una historia q trascendía los lugares, las circunstancias, la gente alrededor y pasaba el tiempo entre murmullos, el canto de los pájaros y el movimiento de los árboles, el tiempo no pasaba en verdad y no creían q pasaba, porque estaban sumergidos en la clemencia de un universo sin fin, paralelo al q algunos llaman real.
De pronto recordaba el principio, cuando la rescató de un sufrimiento q la venia persiguiendo desde hacía años, llegaba en el momento justo, en la circunstancia precisa q la mancaría en adelante. Muchas noches acumuladas, días transcurridos a la luz de un secreto, él la había llevado por recovecos misteriosos, escabrosos; le había mostrado otra ciudad oculta, desconocida, donde los personajes q la atravesaban eran cada vez más extraños, o ¿es q la verdad los transfiguraba? Los detalles, cada mínimo detalle, ahora tenia la fuerza suficiente para transportarla a aquellas reminiscencias de un pasado q ya no volvería a ser y q en ese momento quizás tampoco respondía a lo q realmente fue. Tendría q vivir el momento otra vez y eso era imposible, nada se recupera en todo su esplendor, no obstante algo tiene q permanecer, o no estaría escribiendo estas
270


Cargando comentarios...