- Enfrentar la realidad tal cual es, podría ser un antídoto para el pesimismo.

- No lo creo, porque la percepción pesimista puede ser irreal, entonces a diferencia de tu consejo, te prepararías para enfrentar lo irreal.

- Rebuscado, pero buen punto. Entonces, ¿por qué parece que el pesimismo es lo más real la mayoría de las veces y que siempre puede más que el optimismo?

- ¡Caramba, es verdad! Es por esa maldita premisa que te sentencia a que, si algo puede salir mal, aparecerá. Esta maldición mata la voluntad y la ilusión de cualquier optimista.

- Es la Ley de Murphy que la mala leche de multiplicar de manera geométrica la posibilidad de ocurrencia de desastres, tragedias y fracasos.

- Es cierto y sí, sucede con frecuencia, pero si esa es tu base de arranque para actuar, nunca vas a moverte.

- Es una realidad y lo he visto. Sin embargo, creo que el pesimismo es superable, también lo he visto, con mucha menos frecuencia, porque ese logro no lo alcanzar cualquiera, ¿sabes por qué? Porque implica un cambio de mentalidad auténtico, la más difícil de todas las transformaciones pudieran presentarse a lo largo de tu vida.

- Volviendo al tema, el pesimismo te penetra como resultado de la falta de logros, porque, aunque en principio puedes aceptar perder una o dos oportunidades, cuando pierdes todas, dejas de creer en ti.

- ¿Puede haber algo más catastrófico que dejar de creer en ti? Desde luego que no y esa posición está más allá de tu pesimismo. Es más, el pesimismo ya no aparecerá nunca, porque ya no vas a intentar hacer nada.

- Tu pesimismo ya ni siquiera asegura que no vas a lograrlo, ya no ves la oportunidad y si la ves la dejarás pasar sin pena ni gloria.

- Pero bueno, decías que el pesimismo puede superarse.

- Desde luego, uno en diez millones lo logrará, porque, ¿sabes lo que implica que, de una manera auténtica y comprometida creas en ti? Es volver a nacer, o mejor, logras descubrir lo que afirmó Mark Twain, el segundo momento más importante de tu vida.

- ¿Cuál es el primero?

- Nacer, desde luego.

- ¿El segundo?

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- - Eso es grandioso, pero para realmente más conseguir dejar de ser un pesimista, ¿qué recomiendas? Pero por favor, dime algo más allá de la trillada subjetividad de - Crees en ti y actúas en función de lo que estás convencido que funcionará para alcanzar tus metas, lo obvio. Lo no tan obvio es que no implica sólo actuar por actuar, debe haber una estrategia con acciones concretas a seguir de una manera rutinaria y estas deben cumplirse con disciplina férrea.

- Disciplina. Ahí está la diferencia. Quienes la tienen logran ser. Quienes no la tienen, son los fracasados.

- Tan claro como lo que has afirmado. Sin embargo, debo mencionar que todo parte de una red de virtudes y créeme, todos, absolutamente todos, tienen, en mayor o menor grado, pero muy pocos pueden, o están dispuestos a aprovechar las que, por un instinto natural, saben que son las que más les convienen para lograr lo que persiguen.

- Es la historia de siempre. Todas las virtudes conocidas y tal vez algunas por conocer, están intrínsecas en los seres humanos, pero para la gran mayoría es imposible obtenerlas y aprovecharlas.

- Ahí está, el - Sigue soñando, pesimista.

  

  

 

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