La idea de caminar por las noches a eso de las once p.m., se lo debo en gran parte a
Lucy ¡mí querida Lucy!, costumbre que ella tomó desde el día en que nos
casamos.
Nunca me molestó la idea, pero ahora, desde hace un par de años, quisiera
preguntarle ¿él por que de los paseos?.
-Los paseos eran de una duración que lo marcaba su esposa y por todos esos
años, siempre tuvo un tema de conversación diferente y que daba como para que él
siempre le prestara toda su atención, y ahora mirando la bahía con sus luces y barcos
anclados, le venía esa pregunta que ojala pudiera darle una respuesta.-
¡No sé por que nunca le pregunte!, si era algo tan sencillo ¡y más yo! sabiendo que
ella con la dulzura que le caracteriza. me podía propinar esa respuesta…quizás halla
sido por el hecho de que en esos momentos… no era necesario el preguntar dudas,
las cuales no ocurrían, más por el solo hecho de estar juntos y de ser tan amenas
las caminatas que había poco de que dudar…y la comunicación siempre fue tan
fluida para nosotros, que nunca tuvimos secretos.
-Sacó de un bolsillo interior de su chaquetón un estuche y de él extrajo una
pipa la cual llenó con tabaco, lo apretó con el dedo pulgar derecho y de un bolsillo
exterior saco un encendedor de color metálico gastado en su pintura-.
He tenido este encendedor desde el día de nuestro primer aniversario, esta
gastado pero lo he cuidado como uno de los tesoros más grandes de mi matrimonio,
por el hecho de que fue del abuelo de mi suegro y luego de este, es toda una reliquia
y como tal, lo he sabido respetar como regalo en dedicación, y fue justamente en
este lugar en el que ella me hizo este presente. Recuerdo cuando ella esa noche me
dijo que cuando pasáramos de vuelta frente del cementerio debía yo apagar la pipa
por respeto al Neblinero…¡¡como era la historia que ella decía y que repetía
desde que su abuelo se la había contado...a ver…mmm...era algo de que el Neblinero había sido el primer panteonero del cementerio y que cuando él falleció fue idea de sus hijos el de enterrarlo en el cementerio de Limache, que dista unos cincuenta kilómetros Valparaiso ciudad en la que él había nacido, y este panteonero conocía cada lapida del cementerio y a quienes las
visitaban cada fin de semana a quienes solo el día primero de noviembre y a
quienes habían pasado a formar la lista de los ausentes, quienes no recibían visitas,
pero el se las arreglaba para limpiarlos a cada uno de ellos y compartir flores de los
visitados pidiendo el permiso correspondiente del que yacía bajo lapida. En
primeras instancias, esto al saberse incomodo a los deudos visitadores pero
comprendiendo la caridad sin prejuicios del panteonero es que todo quedó como
acto de buena Fe, y fue apodado el “Neblinero” por que acostumbraba el caminar
por las noches, acompañado de una viejo foco a petróleo que desprendía grandes
destellos, especiales para las noches oscuras de neblina o borrasca, quienes vivían
en lo alto de los cerros circundantes al cementerio y lo habían visto en las
oscuras noches, decían que era como un fantasma, y que ese recorrido lo hacia para
despertar a los muerto y avisarles que podían levantarse a caminar y que dejaba la
puerta entreabierta del cementerio por la salida que da al sur para que los penitentes
pudieran terminar con lo inconcluso y así descansar en paz. Bueno ahora que lo
recuerdo mejor eso de no fumar frente del cementerio era por que el humo del
tabaco encendido molestaba al Neblinero por que eso distraía a los penitentes y
perdían el rumbo a causa del destello de vapor mezclado con el humo el cual uno
exhalaba al fumar, por que en cada exhalación uno esta botando líneas espirituales
de vida, aparte de todo el respeto que incluye él viaje que ha de hacer el Neblinero
desde el cementerio de Limache para despertar a los muertos acá en Valparaíso.
Desde que estoy sin Lucy solo saco el estuche, lleno la pipa, luego saco el
encendedor ¡pero no puedo encenderlo!…quizás por que al mirar el
encendedor comienzo a abrir puertas y estas me van llevando por caminos del
recuerdo.
Al igual que cuando estaba mi Lucy, siempre en cada noche de paseo hay algo
diferente y esta noche no ha sido la excepción, la extraño en la parte viva de un ser un humano,
por que en la parte espiritual tengo tanto para recordarla y para buscar tantas
preguntas sin respuestas que eso es lo apasionante de habernos entregado toda una
vida…el accidente fue algo tan inesperado no sé si me he sobrepuesto al destino y el
querer aceptar el no encontrarla, por que todos los que hemos pasado por este trance
nos cuesta tanto el de aceptar la muerte y comenzamos a buscar repuestas que no las
tienen, caminos que ya se han cerrado y puertas que deben ser abiertas por otros,
para poder salir a buscar respuestas por que somos débiles e indefensos en nuestra
más mínima naturaleza, aunque digan que en cada uno de nosotros hay poderes
sobrenaturales para cada situación, pero eso depende de cada individuo de como
quiera recuperarse. Siempre estoy pensando que he de encontrar a Lucy a la vuelta
de una esquina, de las calles que recorro entre las once y las doce de la noche, nunca
me quedo mas tiempo en la calle, por que no le veo nada atractivo como para
hacerlo, así es que me voy a refugiar temprano a las doce de la noche. Me han
recomendado que es mejor que deje de buscar respuesta y solo me deje llevar por mi
espíritu para poder encontrar esa paz ,que aunque la necesito, me niego el hacerla
parte de mí, por que ella, mí Lucy, si era parte de mí, éramos el uno para el otro.
Veníamos del campo aquella noche del accidente cerca de las ocho y treinta p.m., y
Lucy me decía que me apresurara pero con cuidado para poder dar nuestro paseo de
las once de la noche y en la curva de la virgen de Tabolango se cruzó una vaca en el
camino y al tratar de esquivarla nos fuimos por una pendiente que no muy sinuosa le
dio mucha velocidad al vehículo y terminó deteniéndonos bruscamente un sauce
junto al río… en el instante solo vi muchas luces a mí alrededor y cientos de voces
como en desesperación que me confundían y perdí la noción, pero una suave y dulce
voz logre escuchar entre tantas cosas atontándome… Del accidente solo ese
recuerdo tengo, pero Lucy es siempre lo primordial, sé que ella está ahí, si quiero
puedo comunicarme con ella, pero perdería tantos derechos y libertades arriesgando
a la incredulidad y la desconfianza, estamos como separados por un espejo, por el
cual yo podría verla si deseo atravesar, pero creo que seria demasiado cruel para mi
espíritu.
¡Hola Lucy!
¡Hola Mamá!
Lucy, hija mía, no se por que pero hoy te ves distinta, y perdóname que te lo diga
en este día, y al fijarme un poco más recuerdo ese vestido pero no se de hace cuanto
tiempo atrás, ¡creo no estar equivocada!.
No, no estas equivocada, es del día en que cumplí un año de aniversario con
Carlos, y como hoy me acompañaras al cementerio a verlo, quiero que sea algo tan
especial, como todos los días como “Cuando el vivía”.
Como
Cuando el Vivía
Emile Duboisse
2006-2007
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