COLECCIONES II
Y colecciono ríos, árboles y lunas,
también tu cuerpo
en los linderos de la selva
y tu esperanza se agita
en la ternura hendida de la poesía.
Y colecciono peces,
también tus miradas
universalmente vestidas
de bosque y agua,
tus manos, mi amor,
se deshojan
como frondosos árboles de miel,
lo mismo que tus suaves sonrisas.
Ven, amor mío, necesito tus palabras,
tus pechos de algodón
sobre la tarde,
tu corazón de enredadera
en cuya fragancia
diseño los claveles y violetas.
Y colecciono diamantes,
también tus caderas
y tus piernas,
tus palpitantes labios
que crecen como ramas
en el inmenso otoño errante.
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