Cena
No pensaba cenar afuera esa noche, pero aquel aroma que escapaba del restaurante nuevo lo obligó a modificar sus planes. Fue como reencontrarse con su novia de la adolescencia luego de treinta años y descubrir que el tiempo no la había doblegado.
Cuando llegó el plato, cerró los ojos: las finas fragancias del romero y el laurel construyeron un puente que lo transportó a una época de travesuras, rostros felices y una cocina donde se preparaban los ingredientes del presente,del pasado y del futuro.
Durante aquella velada, Sebastián Robles levantó su copa y brindó con cientos de recuerdos.
Un relato de mi libro " Alguien golpea la puerta y otros relatos"
12020



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