Caracolas (asociación cautiva)
“Yo jamás hablo de libertad” Jacques Lacan
Quién no acercó una caracola a su oído
y descubrió
una playa desierta
el desmoronarse de los castillos
las campanas de la Atlántida
llamando a orgía
un mar grave
empetrolado
cien botellas de ausencias
el gemido andrógino de las dunas
Quién no acercó una caracola a su oído
y quebró
El silencio de las algas
Reteniendo la partitura
del viento rebelde
entre la piel
y la camisa desprendida
del cadáver
los huesos de los barcos
la carta sin estampilla
las alarmas del Belgrano
el tiritar del pañuelo
de Alfonsina
con sus puntas
anudadas
Quién no acercó una caracola a su oído
Y comprendió
eso que uno siente sin oir
el llanto de la marea
mientras danzan los cangrejos suicidas
el rumor de corales despechados
-ese desequilibrio perfecto del amor-
O el reproche
circular
de la propia conciencia.
Quién no acercó una caracola a su oído
y descubrió
una playa desierta
el desmoronarse de los castillos
las campanas de la Atlántida
llamando a orgía
un mar grave
empetrolado
cien botellas de ausencias
el gemido andrógino de las dunas
Quién no acercó una caracola a su oído
y quebró
El silencio de las algas
Reteniendo la partitura
del viento rebelde
entre la piel
y la camisa desprendida
del cadáver
los huesos de los barcos
la carta sin estampilla
las alarmas del Belgrano
el tiritar del pañuelo
de Alfonsina
con sus puntas
anudadas
Quién no acercó una caracola a su oído
Y comprendió
eso que uno siente sin oir
el llanto de la marea
mientras danzan los cangrejos suicidas
el rumor de corales despechados
-ese desequilibrio perfecto del amor-
O el reproche
circular
de la propia conciencia.
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