Capitulo 2: El sueño:
Corrí lo más rápido que pude. Era la más veloz de mis amigas, no creía que me alcancen. Los vientos seguían chocando en mi rostro y seguía sin destino alguno.
Una imagen vino a mi mente. Era un bosque junto al lago. El Lugar donde me ocultaba del sol. Siempre estaba cubierto de nubes y niebla, mi lugar favorito.
Me di cuenta que estaba deteniendo el paso mientras pensaba. Aceleré hasta adentrarme en el bosque.
Luego me recosté en un roble y profundice mi mente. No podía soñar, pero profundizar mi mente era lo más parecido.
Estaba en un claro, había margaritas blancas y el cielo estaba despejado. De un árbol salieron unos cabellos marrones volando en dirección al viento, luego unos ojos color plata me hipnotizaron y su voz…
- Jane – Era una voz dulce y suave- Jane- repitió esa canción hermosa que salio de su boca.
- ¿Aaron?- Estaba incrédula. No sabía explicar lo que sentía, era una combinación de alegría, felicidad y tristeza. Caminé hacia a él y lo abracé.
Me devolvió el abrazo con dulzura mientras me acariciaba los cabellos para calmarme.
- Jane, no vine solo para encontrarme con vos. Hay alguien esperándote- Su voz se volvió baja y fría, una voz que nunca había escuchado- Abre los ojos y corre.
Se estaba desvaneciendo. Se veía una figura borrosa… y desapareció.
Abrí mis ojos y comencé a llorar. Lloré por ver a Aaron desaparecer y por ver a Aaron y recordar lo que le hice.
Un sonido vino desde las ramas del roble. Me levanté y agucé mis oídos y ojos.
Un fruto del árbol bajó con un golpe sordo a mi lado. Levanté mi cabeza y vi a una chica de cabello castaño y ojos verdes. Era alta y estaba parada sobre una de las ramas del roble.
Era Vannesa. Se deslizo sobre la rama y cayó firmemente sobre sus pies. Ella tenía la misma velocidad que yo.
Que idiota que era yo, me había olvidado de ella completamente.
Me incorporé, sin pararme y le hablé.
- Me asustaste- ¿Esa era mi voz?, era fría y escalofriante. Pude ver que había retrocedido al escuchar mi tenebroso timbre- Fuera. Quiero estar sola…
- Nada de eso. Recorrimos kilómetros para ver como estabas- Ahora era otra voz. Era Samy.
- Dale levántate, no puedes estar toda la noche en el bosque- ¿Cuántas habían venido a ver como estaba?- Ya me esperaba a Emma hablar.
- Sí que puedo. Tengo el tiempo del mundo. Eso es lo único bueno de ser un monstruo como yo.
- Nosotras también somos monstruos ¿Recuerdas?- La voz que faltaba. Era Emma. Ella y Samy me ayudaron a levantar. – No tenemos que ir a la escuela. – Asentí con poca gana.
- Vamos a casa. Tengo que contarles algo.
Salté de rama en rama. Las chicas me seguían de atrás y yo seguía a Vannesa que tenía más habilidad que yo para el equilibrio.
Avisté mi casa y bajé convertida en halcón. No tenía ganas de bajar saltando desde 7 metros.
Entramos y nos encontramos con la mansión nuestra. Estaba llena de estantes y había cortinas por todas partes para que no entrara el sol. Nos hacía débil y estar en el sol no funcionaba para nuestros poderes.
Me senté en el sillón rojo de cuero. Bajé la mirada hacia mis jeans de Levis y luego miré hacia el techo.
Al bajar la mirada hacia las chicas me di cuenta que me miraban con ansia.
- ¿Qué quieren?- Me sorprendí al verlas.
- El “Sueño”- Dijo con énfasis en la palabra- Cuenta que viste.
- Chicas no puedo contar ahora. Estoy muy mal para recordar de nuevo.
Se hizo un silencio. Pero las chicas volvieron a insistir.
- Jane Elizabeth López Cullen- El rostro de Emma era serio. Y Cuando decía mi nombre completo significaba que estaba impaciente- Tienes que contarnos. Somos tus amigas…
- Bueno- Dije interrumpiendo el discurso de Emma- Cuando llegué al bosque y empecé a soñar me encontré con el rostro de… de…- no pude contener mas las lágrimas, pero igualmente seguí con mi relato- Lo abracé con fuerza y se detuvo- Respiré hondo- Me dijo que había alguien esperándome, Luego se desvaneció. Y desperté.
Terminé mi relato y todas me miraban con miedo. Mi sueño era una clave de algo que iba a pasar.
Una imagen vino a mi mente. Era un bosque junto al lago. El Lugar donde me ocultaba del sol. Siempre estaba cubierto de nubes y niebla, mi lugar favorito.
Me di cuenta que estaba deteniendo el paso mientras pensaba. Aceleré hasta adentrarme en el bosque.
Luego me recosté en un roble y profundice mi mente. No podía soñar, pero profundizar mi mente era lo más parecido.
Estaba en un claro, había margaritas blancas y el cielo estaba despejado. De un árbol salieron unos cabellos marrones volando en dirección al viento, luego unos ojos color plata me hipnotizaron y su voz…
- Jane – Era una voz dulce y suave- Jane- repitió esa canción hermosa que salio de su boca.
- ¿Aaron?- Estaba incrédula. No sabía explicar lo que sentía, era una combinación de alegría, felicidad y tristeza. Caminé hacia a él y lo abracé.
Me devolvió el abrazo con dulzura mientras me acariciaba los cabellos para calmarme.
- Jane, no vine solo para encontrarme con vos. Hay alguien esperándote- Su voz se volvió baja y fría, una voz que nunca había escuchado- Abre los ojos y corre.
Se estaba desvaneciendo. Se veía una figura borrosa… y desapareció.
Abrí mis ojos y comencé a llorar. Lloré por ver a Aaron desaparecer y por ver a Aaron y recordar lo que le hice.
Un sonido vino desde las ramas del roble. Me levanté y agucé mis oídos y ojos.
Un fruto del árbol bajó con un golpe sordo a mi lado. Levanté mi cabeza y vi a una chica de cabello castaño y ojos verdes. Era alta y estaba parada sobre una de las ramas del roble.
Era Vannesa. Se deslizo sobre la rama y cayó firmemente sobre sus pies. Ella tenía la misma velocidad que yo.
Que idiota que era yo, me había olvidado de ella completamente.
Me incorporé, sin pararme y le hablé.
- Me asustaste- ¿Esa era mi voz?, era fría y escalofriante. Pude ver que había retrocedido al escuchar mi tenebroso timbre- Fuera. Quiero estar sola…
- Nada de eso. Recorrimos kilómetros para ver como estabas- Ahora era otra voz. Era Samy.
- Dale levántate, no puedes estar toda la noche en el bosque- ¿Cuántas habían venido a ver como estaba?- Ya me esperaba a Emma hablar.
- Sí que puedo. Tengo el tiempo del mundo. Eso es lo único bueno de ser un monstruo como yo.
- Nosotras también somos monstruos ¿Recuerdas?- La voz que faltaba. Era Emma. Ella y Samy me ayudaron a levantar. – No tenemos que ir a la escuela. – Asentí con poca gana.
- Vamos a casa. Tengo que contarles algo.
Salté de rama en rama. Las chicas me seguían de atrás y yo seguía a Vannesa que tenía más habilidad que yo para el equilibrio.
Avisté mi casa y bajé convertida en halcón. No tenía ganas de bajar saltando desde 7 metros.
Entramos y nos encontramos con la mansión nuestra. Estaba llena de estantes y había cortinas por todas partes para que no entrara el sol. Nos hacía débil y estar en el sol no funcionaba para nuestros poderes.
Me senté en el sillón rojo de cuero. Bajé la mirada hacia mis jeans de Levis y luego miré hacia el techo.
Al bajar la mirada hacia las chicas me di cuenta que me miraban con ansia.
- ¿Qué quieren?- Me sorprendí al verlas.
- El “Sueño”- Dijo con énfasis en la palabra- Cuenta que viste.
- Chicas no puedo contar ahora. Estoy muy mal para recordar de nuevo.
Se hizo un silencio. Pero las chicas volvieron a insistir.
- Jane Elizabeth López Cullen- El rostro de Emma era serio. Y Cuando decía mi nombre completo significaba que estaba impaciente- Tienes que contarnos. Somos tus amigas…
- Bueno- Dije interrumpiendo el discurso de Emma- Cuando llegué al bosque y empecé a soñar me encontré con el rostro de… de…- no pude contener mas las lágrimas, pero igualmente seguí con mi relato- Lo abracé con fuerza y se detuvo- Respiré hondo- Me dijo que había alguien esperándome, Luego se desvaneció. Y desperté.
Terminé mi relato y todas me miraban con miedo. Mi sueño era una clave de algo que iba a pasar.
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