Canas y pelos viejos
Hermanos somos tu y yo,
unidos por los pelos.
Los tuyos muy elegantes,
tupidos, cubren tu cuerpo.
Los míos son canas blancas,
señales de mis desvelos,
o indicios que me indican
que me estoy volviendo viejo.
Yo me contemplo en tus pelos,
y me siento bien cubierto,
y por un pelo me veo,
tan joven como me pienso.
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