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CAIN — Cuento de Edgar Tarazona Angel | Textale

CAIN

Edgar Tarazona Angel@UBASTET
7 may 2009·1 min de lectura

¡Qué vaina más jodida enamorarse uno de la mujer del propio hermano!  Y el problema se agrava cuando la maldita hace todo lo posible por seducirlo a uno.
Ese fue el comienzo de mi desgracia. Ella era, perdón, es, una mujer muy hermosa; lo mismo que mi esposa; al fin y al cabo son hermanas. Sí, dos hermanos nos casamos con dos hermanas; gemelas, para más señas pero no idénticas.
En el físico hay grandes parecidos pero en el resto son diferentes. La mía es callada, sencilla, piadosa, casera, recatada. La de mi hermano es coqueta, frívola, desordenada, en pocas palabras una mala esposa. 
¿Qué me atrajo? No sé… pero sentía que no podía vivir sin ella. Sin saber cómo resultamos de amantes y ella correspondió a mi amor y a mis deseos. La situación se puso muy desesperante, hasta el punto de que tramamos matar a mi hermano.
No sabemos si para nuestra fortuna o nuestra desgracia todo se resolvió en forma inesperada… cuando descubrimos que mi hermano y mi esposa eran amantes.
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Escrito porEdgar Tarazona AngelMe siento feliz de poder compartir lo que hago. Casi todo es el reflejo de mis vivencias buenas y ma…
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