Un lunes nos encontramos
en un camino cualquiera,
cambiaste al punto tu rumbo
sin que yo te lo pidiera.
El martes nos vio la aurora,
amanecer deslumbrados,
fatigados de caricias,
y besos que nos brindamos.
Al día siguiente, ni al sol,
 se le ocurrió despertarnos,
Las nubes se interpusieron
y seguimos acostados.
El jueves, te aconsejé
que a tu trabajo volvieras,
No escuchaste mi consejo
y seguiste en la catrera.
El viernes volví a insistir,
Esta vez  con más coraje.
Tumbé el colchón y caíste
y un  brazo te fracturaste.
El sábado recogí
 las prendas que habías dejado
Hice una linda fogata.
Es asunto terminado!
Cierro  puertas y ventanas
y me voy de vacaciones.
Ningún romance prospera
sin reglas ni condiciones.
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