Éxito
El muchacho abrió la maleta y contempló fascinado la cantidad de billetes ahí dispuestos. Los contó sin prisas y se levantó sacudiéndose el traje de bailarina. De un costado de la maleta escurría sangre, pero ya se encargaría eso y, además, a nadie le importaría en medio del bosque. Giró sobre sus talones y sonrió al auto volcado, a la espiral gris deslizándose hacia la libertad infinita. De una ventana trasera sólo sobresalía un brazo.
-Salut, Louis.
Lanzó un beso al cadáver y se alejó tarareando. Llevaba 200.000 dólares. Más que suficiente para pagar al hombre de la bomba y finalmente operarse los pechos.
Arte
Una vez la profesora de artes plásticas le dijo que era muy meticuloso a la hora de dibujar, y era muy cierto. Basta afirmar que pasó los últimos dos años reuniendo los materiales necesarios para su obra maestra. Cuando finalmente la tuvo lista se la mostró a Darío, el único que siempre lo había entendido. Lo decepcionó no percibir ninguna emoción en él.
-No creo que acepten esto en la galería del centro.
-¿Por qué no? Mira los colores, la forma en que cada pieza complementa a la otra. Como una escalera al cielo en la que todos podemos oír a los ángeles.
Darío arqueó las cejas y se rascó el espacio baldío a un lado de su cabeza. Nadie conocía tan bien como él la dedicación de su amigo al arte.
-Lamento decírtelo, cariño, pero las orejas de perro pasaron de moda desde la secuela de 101 dalmatas. ¿No has oído que las de gato son la nueva tendencia?
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