Pasé toda la vida en blanco y negro
sintiendo, absorbiendo
toda la miseria de una vida sin color.
Más de una vez desee atraparme en el negro
para nunca más ver,
Incapaz de notar que brillaba
en extraños tonos blancos.
Cuando apareciste por primera vez
mis ojos, atónitos, se abrieron.
Deseosos de recordar cada color en tu esencia,
deseosos de no cerrarse nunca más
porque entonces, el mundo tenía color
y tu brillabas
como nada que estos ojos cansados
hubieran visto antes.
Ahora, el cielo es transparente,
las nubes más blancas,
los atardeceres más rojos,
el pasto, verde
y mi sangre arde
porque te encontré.
Cargando comentarios...