Ayer quise tocarte;
que te enredes en mi sed,
que me necesites constante,
que no corras, que no temas, que devores.
 
Ayer te quise abrir;
perdí mi cielo y  mi norte,
más supe verte en la sombra,
de un futuro que soñé.
 
Ayer quise destruir; quise realzar,
promover, investigar.
Ayer tan pronto te dí todo,
que casi no lo viste.
 
El hoy me dice que existe;
que en un tibio momento llegaste;
que tocaste, lo intentaste,
que lloraste, que te fuiste.
 
El hoy me cuanta el azar,
de lo verdaderamente triste.
Dice que vas y venís, que me oculto,
que perdemos, que no fui.
Y nos tiramos en la arena;
cuando en la mañana la pasión se desvanezca
con lo poco que intentamos;
y en lo mucho que queremos.
 
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