Ausente sol
Aquel mundo mágico de espesa sangre se manchó, Con abundante oscuridad de sus maravillas careció.Lo que antes florecia con tanta singularidad, Volviose infértil y sin claridad.Las sonrisas ya extinguidas predominan,Mas los imparables llantos rebosan.La vida llorase al quedarse solo en pizca,Expectando que la crueldad sus tierras envista.Y así, los últimos latidos por cesar,Tan vulnerables, optan por tiritar.El mundo jadeante esperase día y noche a su guía,con casi muriendo las esperanzas que en un ayer le pertenecían.Su sol brillante que en un pasado resplandecía,Solo en puesto de memoria quedaría.¡Es este el que debiose gobernar! ¡Para eliminar aquel hechizo de maldad!Más junto con aquellas historias por regresar, Se marchó sin rumbo y sin pensar.Aquellos tesoros que su mundo le ofreció, Abandonase en el polvo y corrió,Y con tal indiferencia a su mundo hirió. El mundo se encontraba derrumbándose desde lo más alto de sus esplendores, Las desgracias se incrustaban en sus tierras que buscaban florecer,¿Y a dónde volaba su brillante sol?La alegría huía al ver lo emitido, se alejaba velozmente arrojando aversión al mundo rendido. La muerte compadecida y amable abrazaba el dolor del desmerecido.La sangre revestía lo más pulcro, rodaba por los suelos, Estos gritando al cielo,Repetían una y mil veces:¿a dónde volaba su brillante sol?El mundo sin despojar palabra alguna, Cubrió su boca mientras en aquella luz de Luna,Optó por rasgarlos con penas nulas.La consideración se quedó esperando a que vuelva, con sus iluminados vergeles y casta selva, más el mundo no complació su petición,Y con malas hierbas le calló su canción.Cuando su sol estuvo por regresar, el mundo se sembró con confundida alegría,Más solo fue una ilusión viral, que se borró mientras todo esclarecía.En el injusto tiempo el sol le arrancó aquella sonrisa, Y sus cuchillas brillaban tocando la brisa.Para que en el momento incierto estas atravesasen, El tesoro que no merecía que lo maltratasen.Sus rodillas chocando con lo rígido, se doblaron hasta que con tétrica melodía, Toda la cumbre a los desérticos suelos ya hacía compañía. El sol estirando sus entrañas, cortó todo desde lo más profundo,Hasta la sangre que casi carecía, Abandonaba las heridas que cada vez crecían.El malévolo hechizo se hizo más fuerte,Hasta ser eterno y permanente.Así el mundo sin contención,Entregó sus tesoros a su ejecutor,Y en cándida actitud sin oponerseEsperó a que el sol los destruyese.Fue entonces cuando dejó de sufrir, Dando paso a que el sol empiece a reír.
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