Llueve y no encuentro, ningún motivo claro
para que esta lluvia que fluye casi eterna
siga cayendo rauda y sin vacilaciones:
Las rosas ya germinan sino están ya crecidas
y aquello que florece, ha florecido ya;
los ríos rebosantes ya hieren las colinas
cuyo verdor no puede brillar ni un poco más;
la brisa de la tarde refresca al caminante
y los niños añoran que sol vuelva a brillar…
Más llueve con el sol y también con la luna
y la lluvia no quiere parar ya de manar.
Quizás insiste, insiste con su mística clave…
Esperando en un charco decirme la verdad;
en un trueno, granizo o el soplar de la brisa:
Insiste en gritarme lo que yo he de callar…
No he de admitirlo, es lo que ella no sabe,
mientras mire morir las gotas del cristal.
Más cuando ya no pueda y cierre las cortinas,
tratando de la lluvia ya dejar de mirar
tendré su clave impresa en el fondo del alma,
y seguirá lloviendo aunque no llueva ya.
7540

Cargando comentarios...