Y en medio de la multitud
con sonidos y canticos de todos lados,
su recuerdo se asomó a mi mente.
 
Malditos recuerdos que entristecen,
cambiaria todo por perder la memoria.
 
Gracias a sus desvanes me hundo,
y soñando ser escritor me arruino.
 
Tuve que dejar casi todo por mí,
(no por ego ni soberbia, nada de eso)
tuve que hacerlo por el dolor que sentí.
 
Me caí en el primer lugar que encontré
y mi corazón fue apuñalado sin piedad,
estúpidamente esperé y esperé
olvidando mis ideologías sin querer.
 
Allí, en medio de toda esa gente,
volvieron a aparecer los latigazos,
me incline con los puños cerrados
colocándolos fuertemente en mis rodillas.
 
Así estuve, así me quede un tiempo,
los desconocidos me palmearon
y me alentaron como a nuestro equipo.
 
Me incorporé fuertemente
aún sintiendo las puntadas en el tórax,
y me puse a saltar y cantar como un loco.
 
Al final del espectáculo inolvidable
casi todo volvió a la normalidad
las personas siguieron sus caminos
todas acompañadas y sonriendo
y yo, solo me limité a caminar en silencio.
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