Tumultuoso, erguido


Incesante, esquivo


a palabras ciegas,


condenas mis plétoras


que subyacen lúgubres


en días de hastío.




Locuaz en tu predica


aguzas mi oído,


embozo arrogante,


condena al silencio


tu tiempo y el mío.




Escondite incrédulo


suscita sin dueño


a añorar sin prisa


calurosos sueños




Tenaz  tu letargo


mezquino en tu  orilla


ausente, desdeñado


voraz, atrevido




Súbito; apartado


avezado, esquivo


tu caudal sombrío


transforma tu sombra


rehusando  tenue


habitar sin nido.






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