“ Entre la mesa y el vacío
Hay una línea que es la mesa y el vacío
Por donde apenas puede caminar un Poema...”
Roberto Juarroz
Poesía Vertical: “Poema 12”
   
 Muchas veces nos preguntamos acerca del Oficio del Poeta, no sólo de su diaria tarea, incomprendida para algunos, por momentos alejada de la aceptación popular mayoritaria, si no -y concretamente - con dudas en dirección a la utilidad e impacto que esta “antigua metodología literaria” ejerce – aún a pesar del escepticismo mencionado - sobre el imaginario cultural de la sociedad toda.  
 
Hay quienes reaccionan sencillamente y entonces no leen Poesía, declaran no entenderla, haciendo de esta postura el camino más corto entre dos destinos. Otros en cambio, por contraposición, “extrañamente”, parecieran estar imbuidos de todos y cada uno de los códigos utilizados y expresados por el Poeta, avanzan así enarbolando una especie de código de diferenciación y pertenencia.
 
También  están  los que traen a cuento su profesionalismo literario, profundizando todo lo escrito e insertando una especie de bisturí literario en cada unidad de significación, cada verso, hemistiquio, rima o técnica libre que se le ponga en camino.                           
 
Pensarlo de esta manera nos impulsa – al menos a alguno de nosotros - tanto a la inquietud ya mencionada en el principio de la charla, como a una especie de embargo sensitivo, nos invade entonces una presunción cuasi “Iniciática”, porque recorrer los distintos estilos poéticos de autores como: Goethe, Borges, Esquilo, Cortazar, Ingenieros, Pizarnik, alejados quizás y fundamentalmente por sus convicciones sociales, políticas; por no haber compartido contemporaneidades, y haber “poetizado” sin embargo desde décadas alejadas, siglos diferentes, desconocidos entre sí, la pasión análoga del Divinus Griego, antiguo intérprete de los Dioses... da como resultado precisamente esa pasión discreta que sólo percibe aquel que desde algún momento especial de su vida, avanza hacia la instancia en donde recibirá seguramente la Luz ...
 
Pero como sucede entonces con el corazón del Iniciado, que está unido a sus hermanos “Esparcidos sobre la faz de la tierra” por  un delgado hilo imaginario, una saeta indivisible de Amor, Voluntad y Conocimiento, que sólo él puede percibir al reconocerse entre pares. . . así pareciera sucederle a los Poetas.
 
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Vibran la cuerda impar de su vivencia sin importarles -en principio- ninguna regla absoluta, tampoco pareciera preocuparles el exceso pasional, mucho menos órdenes literarios establecidos; el Poeta luego habla, se expresa, comunica, al fin: grita su humanidad toda. Vive una tensión dialéctica, a la vez que insoportable, necesaria para continuar sintiendo.
 
Manuel del Cabral, genial poeta Dominicano, base y cimiento, junto con Neruda, Cesar Vallejo, Huidobro y Guillén de la más alta Poesía Latinoamericana del siglo XX,  le ofrece disculpas a su padre ya muerto:
 
“ Qué más quieres, no pudo
Hacerse licenciado mi corazón desnudo.
Era mucho pedirle, padre mío, no sabes
Lo grave que es a veces
¡ Un hombre que en el pecho le entierran viva un ave!”
 
Tremenda e ilustrativa imagen de lo que pareciera ser impronta poética, línea pasional literaria de aquellos que descubren, alguna vez en su vida que tienen “... enterrada viva un ave en el pecho”.
 
 
Desde la tecnología recordamos que algunas definiciones de Poesía hacen raíz en el latín: Poesin, el griego: Poiésis, explicando entonces que se trata del:
 
 “... Arte de evocar y sugerir sensaciones, emociones e ideas mediante un empleo particular del lenguaje sujeto a medidas, cadencias, ritmos, imágenes...
 
Pero lo cierto es que el Poeta no reconoce definiciones, no importan a la hora de liberar el “ave” de su creación, no cuentan cuando la Medianoche en Punto lo descubre sujeto a la página en blanco y segundos antes de su propia eternidad.
 
La realidad histórica nos dice que Poesía existió siempre, por más que nos remontemos en la historia de la Literatura de cualquier pueblo o civilización, tropezamos siempre con una forma de lenguaje extremadamente “delimitada” (opuesta a la prosa ) que se ha designado, llamado antes y ahora Poesía. Un Poema es la unidad representativa de la Poesía. Es el resultado del ejercicio Alquímico-Creativo del Verso. Entendiendo como Verso cada una de las líneas que componen el género que nos ocupa.
 
Podríamos preguntarnos ahora ¿Qué es en realidad el Verso? ¿Cómo está constituido, cuáles son sus orígenes? ¿Deriva de una danza? ¿De un caminar festivo en actos de culto? ¿Cómo se estructura, qué relación guarda en cada caso un Sistema de Versos (Poema) con la lengua? Son estas preguntas las que hacen de la Ciencia del Verso, una rama particular de la Ciencia de la Literatura.
 
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Sin embargo, aún abundando estudios, reflexiones, comentarios y especulaciones acerca de la Poesía y su unidad estructural, no alcanza esta situación a llegar a inquietar a los que parecieran dirigir intermitentemente el podio de las pretendidas y muy poco libertarias: “verdaderas decisiones literarias”.
 
Se les escucha opinar: Que está perimida la rima, que el verso blanco ocupa o no la modernidad, que no se entiende lo que escribe tal o cual autor, que para nada sirve la Poesía, que no es negocio, que sólo vende Borges entre otras justificaciones para subestimar el género. ¡ Como si el Poeta estuviera esperando el tradicional plan comercial para respirar su arte !
               Y es aquí, frente a tamaña realidad (lo hemos descubierto) en donde el autor, el Poeta, asume para siempre su propio camino Iniciático; viaja entonces a la profundidad de su ser, esgrime su propio VITRIOLO, marca a fuego en su corazón el “Noce te Ipsum”, cumple con Viajes Rituales que él mismo diseña, aprende el Secreto de sus propias Palabras Sagradas y avanza, regalando los Signos Guturales de su Letra a quien, alguna vez enamorado de la vida, necesite leerlo.     
Para Don Federico García Lorca, Poesía era (y sigue siendo para muchos de nosotros ) “...hacer posible lo imposible”
 
Ingenieros abría las reuniones del “Rincón de los Poetas, allá por el año 1941, y no dudaba en leer alguno de sus Octetos de Amor:
 
Tierna caricia nupcial,
Que alisas mi pelo hirsuto
Como un ángel impoluto
Que acariciase un dolor:
Nada tengo, nada soy,
Nada puedo y nada pido,
Si no saberme recluido,
¡Prisionero de tu amor . . !
 
 
Desde el concepto de “Psiquismo Creador”, Roberto Juarroz en su artículo “Poesía y Creación” reflexiona: “ ... Creo que todo arte es una ruptura, una fractura de lo real habitual para obtener el acceso a otra cosa, quizás a los fundamentos de lo real. Todo arte tiene algo de interrogación, de pregunta hacia el fondo de las cosas. Más de pregunta que de respuesta. Pero en esa pregunta, en esa ruptura, esa indagación en esa persecución que no sabemos bien qué es, pero que sentimos que de alguna manera sostiene todo el resto, hay una clave de Creación.
 
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Es esa forma peculiar, esos giros irreemplazables que por momentos toma el pensamiento y que parecen rozar otra cosa, que está más allá de lo real aparente. Yo siento que el hombre sólo existe con referencia a algo que es mayor que él, una instancia superior del pensamiento y de la creación que es aquella con respecto a la cual somos nosotros referencia.
 
La Poesía quiere traer lo imposible a la dimensión del hombre, un salto más allá, el salto que nos hace posibles.
 
El Poeta es un hombre débil como todos. Por eso es más extraordinario que, en esa debilidad, pueda emerger este brote que parece mucho más fuerte que el terreno en el cual nace...
 
Don Jesús Tusón, discípulo viviente de Saissiure, opina al tratar de definir Poesía:   “ ... En el reino del lenguaje, todo es de todos, pero el Poeta cree que las palabras son más suyas que de ningún otro y  por eso las trabaja: su labor ( y la sensación de que se mueve muy a conciencia en un territorio que le pertenece ) le lleva a crear palabras, a acoplarlas como nadie lo había hecho, a hacerlas sonar diferente, a hallar sus sentidos plurales. La Poesía es un levísimo exceso dentro del exceso fastuoso del lenguaje ...
 
El Poeta vive una tensión irresoluble entre la comunicación y la expresión personal; entre el instrumento convencional que nos es común y la ilusión de una idiolengua imposible... ”
 
Robert Burns,  Alejo Carpentier,  Manuel Curros Enríquez,  Rubén Darío,  Manuel del Palacio,  José de Espronceda,  José Hernández, Alberto Lista,  Edwin Markham,  José Martí,  Vicenzo Monti,  Alexander Pope,  Alexander Pushkin,  Walter Scott,  Stendhal,  Jonathan Swift, Swami Vivekananda,  Frederic Werner,  Johan Goethe,  Carlo Goldoni, Edgard Guest,  José María Gabriel y Galán,   Domingo Faustino Sarmiento,  José Ingenieros,   Herman Hesse,  entre otros, también lo sintieron así, también expresaron ese  exceso convertido en símbolo, ese  levísimo exceso dentro del exceso fastuoso del lenguaje, como expresión simbólica por antonomasia del mundo discreto y secreto de cada una de  sus Logias.
 
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Un simbolismo clave de claves, una pauta esmeraldina que recita: . . .“No hablo de cosas falsas, sino de inconmovibles verdades, lo de abajo es igual que lo de arriba y lo de arriba es idéntico a lo de abajo. Y con ello se cumple el milagro del ser. Porque todas las cosas derivan de la Divina Palabra y la Divina Existencia, y tienen por tanto el mismo origen: la raíz del universo por afinidad de principios. . . ”
 
Así se comprende, diría Tusón, que el Texto Poético resulte Hermético y generador de Ambigüedades: porque ningún ser humano podrá jamás adentrarse completamente en los rincones más ocultos de otro ser humano.
 
Y es por eso que, en su Dimensión Irreductible, la Poesía sea un acto tan relativo, como el grito del náufrago, que sabiendo de su destino trágico e inmutable, (que será presa del mar y su inmensidad más representativa: la muerte) igual acomete y pide ayuda... y lucha... y grita....
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