Apelmazado
Apelmazado en mi garita luctuosa
miro el estupor del vaho que recae en mi pueblo.
Todas las costas se borran en un azogue húmedo.
El peso del Mercurio y la desazón del plomo desploman las molicies
del destruído cerro.
Yo sujeto una horquilla que arrebatara a Venus
quien me mirara con vistas imperiales y afligida en su Copa.
Allí están las cadencias del canto constelado disueltas en mi suelo.
Y la la luna plomiza baja sobre las podas de arbustos arteriales y perece finita,
acongojada y sola.
40


Cargando comentarios...