AÑO 5999, DESPUÉS DE CRISTO
* AÑO 5999, DESPUÉS DE CRISTO
¿ Alguno de vosotros,
Los que vivís en el futuro,
Alguno que haya oído
La serie de leyendas,
Que se suponen acaecidas,
En remotísimos tiempos,
Alguno de vosotros, repito,
Podrá creer
Que en la vigésima centuria,
Después del orto
De aquel extraño dios,
Que marcó los hitos de la historia,
Ya no podremos decir,
Como los antiguos poetas:
Que el aire es suave y fresco,
Que la campiña refulge
Con el verde matiz de los follajes,
Y que el cielo es azul,
Con un iridiscente
Reflejo de mar y de misterio?
¿ Alguien podrá creer
Que ya no podemos percibir
El caro aroma de las brisas,
Ni describir el airoso cabalgar
De las nubes agoreras,
Y ni siquiera imaginar
El estruendo del silencio
Que poblaba las noches
De perfumes y estrellas?
No.
¡ Creo que nadie puede imaginarlo siquiera !
¿Cómo podrían hacerlo
Si sólo habrán oído
La inefable leyenda,
De que hace ya varios milenios
Millones y millones
De hombres
Se apiñaban y vivían
Presurosos, violentos,
En ciudades sombrías,
Que encendieron
Su histeria y su inquina,
Cabe la masa gris
De edificios malolientes y chatos,
Sin que en estos quedara
La huella de amores y ensueños?
¿Cómo podrían hacerlo
Si sólo tienen rumores,
De que sólo vagaban
Millones de hombres,
Insensibles y autómatas,
En cada lóbrega ciudad?
¿Cómo podrían hacerlo
Si sólo recuerdan,
Nubes venenosas
Y rencores malsanos,
Seminoches o semidías,
peligrosos y arteros,
Con vértigo de ruidos,
Con olores malsanos,
Con miríadas de ratas,
Cucarachas malignas?
No.
Creo que nadie de vosotros
Puede imaginarse siquiera,
La terrible impotencia,
De cantar,
De buscar el amor,
De huir de los otros,
De los viles autómatas.
De rebaños que ariscos,
Ensimismados y crueles,
Solo sueñan que han soñado.
Sólo presienten que ha existido
Un extraño mundo en que la luz,
El viento, el agua
Y esta tierra hosca y reseca,
Pudieron producir
El perfume de los bosques,
La brisa suave y fresca,
Los cambios de estaciones,
Huracanes violentos,
Y los frutos perfumados y dulces
Que alimentaron,
Por milenios y milenios,
A todos los ancestros.
No.
Creo que nadie de Vosotros
Puede imaginarlo Siquiera.
¿ Alguno de vosotros,
Los que vivís en el futuro,
Alguno que haya oído
La serie de leyendas,
Que se suponen acaecidas,
En remotísimos tiempos,
Alguno de vosotros, repito,
Podrá creer
Que en la vigésima centuria,
Después del orto
De aquel extraño dios,
Que marcó los hitos de la historia,
Ya no podremos decir,
Como los antiguos poetas:
Que el aire es suave y fresco,
Que la campiña refulge
Con el verde matiz de los follajes,
Y que el cielo es azul,
Con un iridiscente
Reflejo de mar y de misterio?
¿ Alguien podrá creer
Que ya no podemos percibir
El caro aroma de las brisas,
Ni describir el airoso cabalgar
De las nubes agoreras,
Y ni siquiera imaginar
El estruendo del silencio
Que poblaba las noches
De perfumes y estrellas?
No.
¡ Creo que nadie puede imaginarlo siquiera !
¿Cómo podrían hacerlo
Si sólo habrán oído
La inefable leyenda,
De que hace ya varios milenios
Millones y millones
De hombres
Se apiñaban y vivían
Presurosos, violentos,
En ciudades sombrías,
Que encendieron
Su histeria y su inquina,
Cabe la masa gris
De edificios malolientes y chatos,
Sin que en estos quedara
La huella de amores y ensueños?
¿Cómo podrían hacerlo
Si sólo tienen rumores,
De que sólo vagaban
Millones de hombres,
Insensibles y autómatas,
En cada lóbrega ciudad?
¿Cómo podrían hacerlo
Si sólo recuerdan,
Nubes venenosas
Y rencores malsanos,
Seminoches o semidías,
peligrosos y arteros,
Con vértigo de ruidos,
Con olores malsanos,
Con miríadas de ratas,
Cucarachas malignas?
No.
Creo que nadie de vosotros
Puede imaginarse siquiera,
La terrible impotencia,
De cantar,
De buscar el amor,
De huir de los otros,
De los viles autómatas.
De rebaños que ariscos,
Ensimismados y crueles,
Solo sueñan que han soñado.
Sólo presienten que ha existido
Un extraño mundo en que la luz,
El viento, el agua
Y esta tierra hosca y reseca,
Pudieron producir
El perfume de los bosques,
La brisa suave y fresca,
Los cambios de estaciones,
Huracanes violentos,
Y los frutos perfumados y dulces
Que alimentaron,
Por milenios y milenios,
A todos los ancestros.
No.
Creo que nadie de Vosotros
Puede imaginarlo Siquiera.
5300

Cargando comentarios...